26 febrero 2006

La caja boba puede servir para algo

Buenas noches, y buena suerte


La mayoría de las veces, la entrega de los Oscars es tediosa, porque la cartelera de los meses previos se ve (mucho más) invadida por las películas nominadas. Por suerte, este año no son tantos "bodrios" y algunas de esas películas se dejan ver.

Demostrar que quien quiere hacer cine, sólo debe tener algo que decir, pareciera ser el caso de Buenas noches, y buena suerte. Una peliculita, así, pequeña. Escasos y buenos actores, fotografía en blanco y negro, apoyada por material de archivo y dos mensajes muy claros le bastaron a George Clooney para dirigir éste, su segundo film.

Rodada en locaciones interiores, con primeros planos muy elocuentes, bastante nicotina y jazz, este actor convertido en director pronuncia un consistente alegato sobre la libertad de expresión y sobre el papel que debería cumplir la televisión.

Un equipo de periodistas, productores y redactores se expone en el cuerpo de Edward Murrow, para hacerle frente a las inconcebibles canalladas que pronuncia el senador McCarthy, presente en imágenes de archivo. Las complejas relaciones entre estos valientes y el directivo de la emisora, la prensa, la oficina de recursos humanos, la publicidad y el terror del colega comunista muestran una realidad en la que la libertad de expresión es una burla, en un país que se considera desde siempre defensor de la libertad ¡del mundo!

En una época en que se trata de ser políticamente correcto, en que tenemos una sociedad que no opina sobre lo que está sucediendo en Medio Oriente, en Latinoamérica, en Africa..., el mensaje sobre la falta de libertad de expresión, hoy, cobra otro vuelo, no ya como censura, sino como metáfora de la imposición, de la coerción, de la instalación del terror.

Liliana Sáez

10 comentarios:

ss dijo...

Lo siento, pero no comparto del todo tu opinión, ni la opinión generalizada sobre esta película. De acuerdo, la fotografía en ByN es espléndida, la música estupenda, y las buenas intenciones impecables. Pero..., para empezar, me pareció perfectamente previsible. Es decir, antes de entrar ya sabía exactamente lo que iba a ver, y no sólo porque la historia ha sido de sobras comentada, sino, sobre todo, porque es el esquema más clásico del cine norteamericano: el hombre honesto que se enfrenta al poder establecido y, después de muchos sinsabores y un comportamiento más o menos heroico, consigue salir adelante, dejando claro, de paso, que el sistema tiene sus propias defensas.
Y en segundo lugar, y esto creo que es lo más grave, es que se denuncia una manera de acusar sin fundamento, que avasalla desde el poder y niega el derecho a la defensa propia. Muy bien, de acuerdo, pero parece que costaba mucho ir un poco más allá, al fondo de la cuestión, en realidad, que es la siguiente: si los acusados de ser comunistas lo hubiesen sido verdaderamente, ¿en ese caso sí era correcto crucificarlos?. Es como si denunciáramos a los nazis por enviar a Auschwitz a personas acusadas injustamente de ser judías. Y nos quedáramos tan tranquilos.

Vivimos una época oscura, en la que nos conformamos con bastante poca cosa.

Liliana dijo...

Es posible que tengas razón... Siempre me ofrecés una mirada distinta, profunda a lo que yo veo, y es válido. Muy válido.

Pero creo que la falta de profundidad se apoya, quizá, en suponer que todo el mundo sabe de qué se trata.

Es cierto, el mismo sistema genera sus anticuerpos, y puede ser este caso. Yo creo, más bien, que hay buenas intenciones y que vemos un cine superficial. En eso sí estoy de acuerdo.

Gracias por tu comentario.

Andrés David dijo...

No he visto la película porque, como cosa rara, no ha llegado a Colombia. Sobre la previsiblidad mencionada por ss quiero decir que a veces es necesaria.

La razón se reduce a la consistente y preocupante falta de memoria de los pueblos. Todos son diferentes y sufrirán del problema en mayor o menor grado, pero en últimas sierpre olvidamos ciertas cosas que deberíamos tener presentes constantemente.

Las películas previsibles con mensajes importantes son importantes porque a fuerza de repetición pueden crear conciencia de los problemas. Son un camino más para provocar cambio, aquel por el que se transita despacio. Son un buen complemento a esas que causan una fuerte impresión: unas obligan a pensar, otras a no olvidar.

ApoloDuvalis dijo...

Aún no veo la película (tendré que acudir a mi pirata de confianza para verla al menos en DVD), pero me muero de ganas. Pienso que cuando uno ha visto mucho cine tiende a volverse cínico porque no puede evitar comparar cada película con todo lo que ha visto antes. Una obra que puede tener gran valor en sí misma, puede parecer predecible si se la compara con todo lo que se ha hecho antes.

Sin embargo, coincido con Andrés David en que hay cosas que hay que repetir permanentemente. Las películas clásicas como Mr. Smith Goes to Washington o 12 Angry Men se proyectaron cuando la inmensa mayoría del público ni siquiera había nacido, por lo que se vuelve importante repetir un mensaje cuando hay muchos que no lo han escuchado nunca (y para los cuales las atrocidades actuales son un mal necesario porque no conocen otra cosa) o algunos lo hemos olvidado gracias al enorme aparato propagandístico del establecimiento.

Qué rico que alguien que provenga del sistema se anime a hacer peliculitas así.

Liliana dijo...

Bienvenido, Andrés, qué alegría tu visita a este blog compartido con varios amigos.
Sí, a veces la redundancia sirve, aunque también es cierto que cuando se ha visto bastante cine, lo predecible puede derrumbarnos el placer de ver una "buena" peli, que se convierte en una película "a medias".
Yo valoro que desde dentro del sistema se pueda oír una voz disidente. Eso es sano. Y tanto el mensaje como la estética utilizada por Clooney me sorprendieron.
Un saludo.

hildebrando dijo...

Llegue tarde a comentar tu artículo. Me encanta esa película, hay veces en que estoy por ahí, imaginando como sera el inicio de un corto que quiero hacer, o de un cuento que quiero contar, y lo primero que se me viene a la mente es esa canción de jazz, esa fiesta del espectaculo, esa maravillosa presentación de personajes en medio del derroche y la fantasia.
Soy admirador de clooney desde "Confesiones" pero me costo darle mucho el credito por tratarse de un guión de Kaufman, con Good Night, la estrellita esta nos demuestra un interese por darle sentido al mundo, y no seguir siendo la reproducción de la "chatarra".
te invito a que leas un artículo que hice sobre Hollywood!!!

hildebrando dijo...

acabo de leer lo que dice SS y me parece que no tiene nada de malo repetirse, es decir, todos los temas son ciclicos.
En Colombia se ha hablado mucho del narcotrafico o del conflicto armado por medio del cine pero son pocas las que logran realmente mostrar una nueva mirada del fenómeno: te recomiendo "Sumas y Restas" de Victor Gaviria, "El Rey" de Antonio Dorado, y "la sombra del caminante" de Ciro Guerra

Liliana dijo...

Bienvenido, Hildebrando. Nunca es tarde para dejar un comentario. Lo que trato de hacer con este blog es lo contrario de lo que hacen los reseñistas de espectáculos. La idea es hablar sobre el cine sin la presión de la cartelera ni de las distribuidoras, sino desde la necesidad del cinéfilo al que le da la gana de hablar de una peli vista hace tiempo, de una que vio ayer o de cualquiera que le llame la atención, más allá de las presiones de tiempo y espacio.
Coincido contigo que la escena inicial es maravillosa y te predispone muy bien para ver el film, que tiene un discurso disonante frente a lo que Hollywood ofrece comúnmente. Qué bueno que haya un proyecto por ahí (quisiera conocer más detalles).
Ya mismo voy a leer tu artículo.
Gracias por tu comentario.

Juan Cosaco dijo...

A ver, lo que está claro es que tenemos que ver la película y su circunstancia: a nosotros nos dice poco de nuevo, pero a la sociedad norteamericana no. Y esta es una peli hecha para los americanos.
Tened en cuenta el compromiso de Clooney con esta peli y con Syriana; él ha podido hacer que el mensaje llegue a mucha gente que hasta ahora no se cuestiona estas cosas... por el mecanismo arrollador del sistema norteamericano.

Salud!

Liliana dijo...

También es cierto, Juan. A veces perdemos la perspectiva, y pensamos que los norteamericanos deben saber mejor que nosotros (España, América latina) lo que les sucede.