22 agosto 2006

Dios y el Diablo


Miradas de Cine dedica su edición número 53 a las películas de los años 60. Participé junto a otros críticos votando por mis 15 películas favoritas de esa década. Los invito a leer una nota que me publicaron sobre una de ellas, Dios y el Diablo en la tierra del Sol, de Glauber Rocha.

A ver cuáles son las preferidas de ustedes.

Liliana Sáez



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El texto completo:

Deus e o diabo na terra do Sol
Liliana Sáez

Imposible desligar a Glauber Rocha de aquella manifestación cinematográfica de fuerte sesgo intelectual y estético que se denominó Cinema Novo, que a su vez se enmarca en un movimiento más amplio que lleva en sus entrañas las tendencias vanguardistas de otras cinematografías latinoamericanas nutridas por las efervescentes ideas políticas despertadas por la revolución cubana.

Con fuertes influencias del Neorrealismo italiano y de la Nouvelle Vague francesa, el Cinema Novo plantea una nueva mirada, un nuevo objetivo, una nueva ideología, una nueva estética. Es un cine que le abre espacio a la estridencia, al barroquismo, a la utopía. De allí surge la figura de Glauber Rocha, el cineasta más lúcido y controversial de este movimiento, que salía a filmar, como él mismo decía, "con una cámara en la mano y una idea en la cabeza".

Dios y el diablo en la tierra del sol (Deus e o diabo na terra do Sol), el segundo largometraje de Rocha, pertenece a este movimiento renovador del cine brasilero que influirá por años en otros autores latinoamericanos. Inspirado en la "Estética de la violencia", apela al signo que, según Rocha, caracteriza a su pueblo, el hambre, que a la vez es su originalidad, pues el hambre convoca a una violencia transformadora que se convierte en acto revolucionario, donde el colonizador llega a tomar conciencia de la existencia del colonizado.

Filmada en el Sertão, que se vuelve un lugar casi mítico gracias a este cine, una zona pobrísima, donde los campesinos malviven y son explotados, donde la aridez del terreno se opone al esfuerzo de sus trabajadores, donde el sol imprime huellas secas en una tierra de nadie, sus habitantes deambulan en una búsqueda constante, y siguiendo la tradición popular de los trovadores, Rocha nos relata la transformación de Manuel. Un campesino que ha matado al patrón explotador y en su huida/búsqueda de liberación halla caminos alienantes de la mano de un santón fanático que predica una rebelión moralista y de un cangaçeiro fuera de la ley que roba y mata sin motivo aparente. Entre ellos, un vengador, Antonio das Mortes.

Según testimonios de Rocha, Antonio das Mortes es el único personaje que necesitó cierta elaboración. Los demás: el campesino y su mujer, el ciego que narra la historia, Corisco —el cangaçeiro— y Sebastião —el fanático religioso— son fácilmente identificables con los habitantes del Sertão. Rocha no necesita mucho más, salvo adjudicarle al vengador Antonio das Mortes una conciencia "en trance". Este personaje siniestro y aparentemente primitivo es el que representa, de algún modo, la contradicción que permite que la historia del film avance. Porque Manuel y su mujer, María, serán tentados por "Dios" (el beato que los convoca a una peregrinación alienante) y por el "Diablo" (el cangaçeiro que lleva adelante una venganza sin-ton-ni-son) en una tierra que no tiene mucho para ofrecer..., al menos, hasta que los campesinos hayan sido liberados por Antonio das Mortes y puedan huir hacia el mar, hacia la vida, hacia la libertad.

Antonio das Mortes es un sicario pagado por los poderosos, quienes le encargan recorrer el Sertão para limpiarlo de posibles revolucionarios (el santón, el bandido), con la idea de frustrar los sueños de libertad de Manuel. Pero en esa exterminación, el campesino, el más puro de los seres, quedará libre de ataduras y, al descubrir la falsedad de los intentos revolucionarios en los que se había sumado, puede hacerse cargo de su propia revolución.

En una aparente simplificación, Manuel caracteriza al pueblo, mientras que Corisco al bandidismo y Sebastião al fanatismo moralista. Antonio das Mortes es el vengador de una clase que ve sacudidas sus bases ante la rebelión del pueblo. Y digo aparente simplificación, porque explicado así, no logra plasmarse el barroquismo de la propuesta de Rocha, donde el vengador lleva en sí las contradicciones típicas de la clase media brasilera y la intelectualidad burguesa, expresadas por las dudas y vacilaciones que el propio Antonio das Mortes le confiesa al ciego, o por el resultado de su accionar, donde en el afán por controlar una revolución, lo que hace es provocarla, al despojarla de falsas ataduras.

Dios y el diablo en la tierra del Sol habla de Brasil y de su gente con un ritmo muy nacional. Instituye el Sertão como lugar mítico, donde conviven personajes legendarios. Y cuenta una historia posible en los 60, cuando la ideología estaba imbuida de utopías que se creían posibles de alcanzar. Filmada en espacios abiertos, con cámara en mano, la luz de un sol implacable o las penumbras que dibuja la llama de las velas, y contada a través de cortes directos, Dios y el diablo en la tierra del Sol es la película que mejor representa al Cinema Novo. Sus planos generales, que ubican al desposeído en una gran planicie donde no hay nada que pueda cobijarlo, el montaje rápido para mostrar los efectos de una matanza furiosa o la cámara fija que registra a Corisco en un monólogo enloquecedor mientras se aleja, quedando en plano general, o se acerca y se coloca al costado del cuadro en primer plano, para luego mostrar sólo la mitad superior de su cara protegida por el sombrero en un primerísimo primer plano... son elementos novedosos en una cinematografía que venía repitiendo los patrones impuestos por el cine comercial y que, conscientemente, rompió con una serie de cánones para brindarnos esto, que es un cine nuevo, que es una propuesta estética joven, a pesar de los años que lleva encima.

13 comentarios:

Marc Jardí dijo...

Buen gusto tienes, sería ridículo negarlo. Ya sabes como soy, y aunque sé que elegir quince películas es bastante complicado, sobre todo en una década como los sesenta, yo hubiese incluído "Le mépris," sin dudarlo.

Y bueno, lástima que "Los cuatrocientos golpes" sea del 59, vaya rácanos, podrían haberse estirado un añito para adelante y otro para atrás ¿no?.

Un abrazo.

Tatiana dijo...

Yo vote estas peliculas, no son del sesenta, y no son quince, pero no me importa: Lo que el viento se llevo, Rebecca, Duelo al sol, Imitation of life, Cabaret, Arriba Azaña, el gabinete del doctor caligari, Nosferatu (la de Herzog), Estado de Sitio y seguramente muchas otras, pero no tuve mucho tiempo para pensar tampoco

mimismidad dijo...

Si pienso en mis quince películas favoritas no puedo circunscribirme a ese corto periodo. Y seguramente serían más de quince.

Marcela Barbaro dijo...

Los 60 fue una de las épocas más ricas en la historia del cine. Movimientos, tendencias, ideologías,luchas,vanguardías, experimentación. Se pensaba en el cine, se hablaba de cine y se lo re definía. Le hizo muy bien, lástima que duro poco.
Sobre Glauber Rocha y su cine, al que con tanta precisión definiste, lo siento tan fuerte, tan emotivo, tan crudo, que sus imágenes aún persiten en mí. No podría volver a verlas.
Saludos.

Liliana dijo...

Gracias a todos por sus comentarios. Es cierto que es difícil circunscribirse a una década (y dejar afuera, por ejemplo, "Sin aliento", de Godard). Habrá que esperar la votación de los 50, no queda otra.
A mí me costó elegir sólo quince. Me faltaron unas pocas más. Y no tener la lista completa, sino acudir a enciclopedias (que no siempre reseñan todo: por ejemplo, no estaba la primera de Favio que me gusta mucho, casi que demasiado) y a la memoria que te juega malas pasadas.
De todas maneras, fue un pretexto para que participaran de esa invitación que me hicieron en Miradas de Cine.

Vigi dijo...

Primeramente, felicitarte por el excelente artículo, aunque desgraciadamente no conozco el filme.
En segundo lugar, aparecer en Miradas de Cine es todo un lujo al alcance de pocos, para mí es la revista de cine más interesante que se realiza a nivel español.

Liliana dijo...

Gracias, Vigi, estoy segura que te gustaría.
Y sí, la gente de Miradas de Cine ha tenido la amabilidad de invitarme a escribir para ellos y para mí es todo un honor.
Te debo mi visita por tu blog.
Un abrazo.

azulquitapenas dijo...

Liliana, !qué buen texto sobre Rocha y sobre su Dios y el Diablo...! Cómo nos marcó el lenguaje de Rocha, a todos nuestros les ocasionó el gran punto de giro que necesitábamos para comenzar a hablar de un cine latinoamericano. En verdad, agradezco este buen texto, y no imaginas lo oportuna que eres en este momento, porque precísamente acabo de decirle a algunos alumnos que deben investigar sobre el Cinema Novo, el punto de partida será obviamente este texto tuyo.
Un abrazo.

Liliana dijo...

Gracias, Azul. Me alegra que sea útil. Ojalá tus muchachos vean la peli y lean la Estética del hambre y la Estética de la violencia de Rocha. Están tan vigentes hoy como ayer.
Otro abrazo.

Joaquín dijo...

Hola a todos. Las listas son siempre una curiosidad, y te pueden orientar, pero no hay que tomarlas como un absoluto.

En este preciso momento, escogería como película favorita de los '60, sin pensarlo mucho, "Lawrence of Arabia". Aventura en estado puro, que me subyuga cuantas veces la veo.

Liliana dijo...

Tienes razón, Joaquín, luego de hacer la selección surgieron varias pelis que valía la pena que formaran parte de esa lista. Y sí, Lawrence de Arabia es una magnífica película que debería haber estado también.

Anónimo dijo...

Al final de la escapada (Sin aliento) de Godard o La dolce vita de Fellini o Hiroshima, mon amour, de Resnais o El mundo de Apu de Satyajit Ray son todas del 59, pero su espíritu es ya el de los 60.

Pero ahí van 15 títulos memorables a partir del año 60:

Ocho y 1/2 de Fellini
La gran ciudad de Satyajit Ray
El intermediario de Satyajit Ray
El cobarde (Kapurush) de Satyajit Ray
Las ruinas de Mrinal Sen
Le mepris de Godard
Elvira Madigan de Bo Widerberg
Dios y el diablo en la tierra del sol de Glauber Rocha
Nazarín de Buñuel
The chase de Arthur Penn
Bonnie & Clyde de Arthur Penn
La aventura de Antonioni
Grupo salvaje de Sam Peckinpah
Accattone de Pasolini
Easy Rider de Dennis Hopper

PD.: Liliana, no sé cómo serás, pero tienes buen gusto.

Un saludo del lobo estepario.

Liliana dijo...

Las del 59 no las recibieron como posibles en la votación de los 60, aunque coincido contigo que tienen el espíritu de los 60. Tan es así que tuve que rehacer mi lista por haber incluido a "Sin Aliento".
Satyajit Ray, Arthur Penn, la inolvidable Easy Rider, claro que deberían haber estado... Hay muchas, faltan, claro que sí.
Habrá que esperar la votación de los 50... hay muchas también, no sé si podría elegir sólo quince.
"La aventura" me gusta mucho, pero más "La noche". Ufff... Sam Peckinpah... no puede faltar.
Pues sí, es que deberían haber sido unas 30 y estábamos más cómodos para elegir, no?
Gracias por tu comentario, lobo estepario. Eres bienvenido a este blog.