05 abril 2006

WRZ

WHISKY ROMEO ZULÚ
Marcela Barbaro




La utilización que se haga de los medios de comunicación para denunciar determinados hechos repercute indefectiblemente en la opinión pública, y ésta influye sobre el aparato gubernamental a la hora de tomar decisiones. Esa fue la intención de Enrique Piñeyro al realizar su ópera prima Whisky Romeo Zulú.

El cine de denuncia es un cine movilizante. Es una herramienta que tiene la intención de concientizar e influir sobre determinados problemas sociales, políticos y económicos.

Whisky Romeo Zulú funciona de esa manera al relatar las causas y los antecedentes que llevaron a la caída del avión de LAPA sobre la avenida costanera (Costanera Norte) en el momento del despegue y que provocó la muerte de muchas personas. El acontecimiento tuvo lugar el 31 de agosto de 1999.

El film protagonizado por Enrique Piñeyro, quien era comandante de LAPA en ese entonces, hace un recorrido testimonial dando muestras de las negligencias y las despreocupaciones cometidas por miembros de esa compañía. La diversidad de problemas que padecía la línea aérea no sólo provenía de la falta de mantenimiento y suministros de repuestos para los aviones, sino también de una cadena de irresponsabilidades y de lavados de manos de todos los que trabajaron allí. La historia se enmarca dentro de la investigación judicial del caso para mostrarnos las presiones y los hostigamientos efectuados hacia el juez que investigó la causa.

Con una gran fluidez narrativa se logra retratar la mediocridad que encierra la historia. Sin golpes bajos, sin hacer muestras morbosas del siniestro, Piñeyro logra mantener un ritmo equilibrado con una buena coherencia discursiva. Paralelamente narra fragmentos de su infancia donde se manifiesta claramente su vocación como piloto y el inicio de un amor no correspondido. Esta vuelta hacia el pasado no funciona como un desvío sensiblero, sino que ratifica la fidelidad hacia sus convicciones y principios mantenidos durante el paso del tiempo.

Hay una atención especial en el cuidado de las imágenes que registra al estar volando, dando cuenta de su pasión por lo que hace. Y es por esa misma pasión, que es más doloroso el hecho de presenciar los descuidos y deterioros que atestigua.

Por último, las imágenes de archivo que utiliza completan un rompecabezas de personalidades inescrupulosas que terminan de avergonzarnos por completo.

Fue un hecho que, aún hoy, sigue provocando indignación y que ha sido retratado con mucha dignidad.

2 comentarios:

Liliana dijo...

Cine testimonial realizado con coraje, con el mismo coraje que Piñeyro, después de trabajar durante once años para LAPA, deja por escrito antes de renunciar.

Dicho y hecho: La denuncia de Piñeyro, su renuncia y el fatal accidente que había previsto eran material riquísimo para una película, pero no sólo por lo previsible, sino también porque sus quejas quedaban archivadas y no salían a la luz pública. Este film es valeroso en ese sentido... actualiza una queja y tiene con qué respaldarlo, aunque sea el terrible accidente de la costanera.

Piñeyro no se queda en la denuncia de las presiones que realizan los mandos directivos, coercionando sobre la (in)estabilidad laboral de los pilotos, sino también denuncia la "vista gorda" que hacen los técnicos, a quienes no les importa sino que el avión salga y ellos puedan pasar a otra cosa. La cosa es que, unos porque creen que exagera, otros porque necesitan el trabajo, otros porque se creen superados, a pesar de haber reprobado los exámenes correspondientes, otros porque tienen poder... pareciera que Piñeyro se encuentra solo en esta lucha.

Coincido con vos, Marcela, cuando decís que las imágenes documentales son conclusivas, contundentes. Es un golpe certero a quienes pretendan creer estar viendo una ficción y dejan expuestas a las figuras políticas, militares y empresariales responsables de la tragedia.

Vale la pena leer una entrevista a Piñeyro en: http://www.avmag.com.ar/n4/epineyro.html

Silvina dijo...

Cuando uno trabaja en una empresa aérea siente amor por los aviones. Esto es tan irracional como indiscutible. Es un compañero de trabajo a quien le debemos fidelidad. Sin ir más lejos, en los diferentes conflictos gremiales que ha habido en la historia aeronáutica, en ningún caso se agredió a los aviones directamente, en cambio sí a la gente, a los edificios, a autos pero a los aviones no, con eso no se juega...
Cuando ví esta película sentí que estaba hecha desde el dolor, desde la impotencia,... desde lo más profundo. Es una película que denuncia la cadena de errores que está siempre latente cuando las acciones son tomadas por algunos con irresponsabilidad, sin ver más allá de sus narices, y sabiendo que estos actos no se sancionan.
A los que estamos en el ambiente aeronáutico nos toca muy profundo, porque nos hace ver que nuestras acciones y omisiones, independientemente de la posición que ocupemos, pueden ser parte de esa cadena de errores.
Errores que ninguno quiere cometer, ya que está en juego la vida de gente que ignora lo que se hace en la trastienda.