14 marzo 2006

Premios consuelo

Hace diez días que me ato las manos para no escribir sobre los premios Oscar. Lo siento, no puedo evitarlo. Ya el hecho de que la cartelera cinematográfica desde diciembre no exhiba más que las películas nominadas, no dándole oportunidad ni al cine periférico ni al cine nacional, es suficiente motivo de disconformidad. Esperemos que con suerte Tsotsi, la Mejor Película Extranjera, o La marcha de los pingüinos, el Mejor Documental, sean exhibidas.

Esa premiación, tan orientada hacia lo comercial y tan ignorante de lo que el cine tiene de arte, define la cinematografía que nos seguirán mostrando, y nosotros, consumidores cinefilíticos empedernidos, seguiremos consumiendo.

No cabe duda de que estos premios, desde hace años, muestran su decadencia. Cada edición me pregunto: ¿cómo es posible que la Mejor Película (Crash, que no está mal, aunque es rápidamente olvidable) sólo comparta el Mejor Guión y el Mejor Montaje, pero que no cuente con la Mejor Fotografía (Memorias de una geisha, que sí suma el Mejor Vestuario y la Mejor Dirección Artística, o sea, una belleza de forma, no mucho de contenido), ni los Mejores Actores (Actriz: Johnny y June y Actor: Capote, único rubro que aplaudo), ni –lo que es más grave– Mejor Dirección (El secreto de la montaña, un golpe a los testículos de la virilidad norteamericana), entre otros premios.

Las pochocleras King Kong (remake desprovisto de la carga sensual de su primera versión, con efectos especiales actualizados y una interminable persecución que bien habría podido ser una escena de Jurassic Park y haber durado la tercera parte de lo que dura) y La guerra de los mundos (que no aporta nada nuevo a la primera versión) obtuvieron, como era de esperar, los Mejores Efectos Visuales y Especiales.

Esta edición, más que otras, pareciera la entrega de unos premios consuelo, para que todo el mundo quede contento, menos quienes se animan a criticar el sistema, como lo hacen las grandes perdedoras: Munich y Buenas noches, y buena suerte.

En sus clases, Iván Feo decía que el director de cine debe tener el talento de conducir a un grupo de artistas, talentosos también ellos, cada uno en su especialidad, a la manera de un director de orquesta. Pero este año, como ha sucedido antes y, seguramente, seguirá sucediendo, pareciera que las partituras han sido cambiadas.

Liliana Sáez

8 comentarios:

Marc Jardí dijo...

El dinero lo puede todo. Mientras más repartiditos estén los premios, más películas tendrá la gente por ver, más palomitas y refrescos comprarán, y hasta el tope sus arcas llenarán.

Si desde siempre nos han enseñado que una film es un conjunto copacto, indisoluble... donde la fotografía no puede estar bien sino lo está el montaje, el montaje sino lo está la interpretación, la interpretación sin la dirección, la música, el sonido y muchísimos viceversas y etcéteras... ¿Cómo podemos entonces llegar a concebir que gane (y no digo que este sea el caso) una película X al mejor film, si la dirección, las interpretaciones, la música, etc, etc, etc han sido ganadas por otras películas?

Que ellos nos lo quieran meter con calzador es una cosa, pero que nosotros lo aceptemos sin rechistar, dando sintonía a este circo de vestidos, relojes y collares es otra.

¡Dios santo que tristeza!

Liliana dijo...

Es realmente triste, sí. Y, a veces, inevitable (y esto es lo que más impotencia provoca).

Sin temor a ser tachada de anacrónica ni de revolucionaria, ni de psicobolche, espero que algún día la "penetración cultural" sea un hecho del pasado. Pero para eso, habrá que lavar una cantidad impresionante de cerebros.

Yo no creo que haya que dejar de ver películas yanquis, sino que hay que pelear porque la exhibición sea pareja, que haya cuota de pantalla para el "otro" cine, ese que no vemos, no porque no queremos, sino porque no podemos.

Marcela Barbaro dijo...

Algo contra lo que no se pueden meter las temáticas de las películas, es poner al descubierto el perverso sistema yanqui. Cuando esto pasa, las descartan, las aíslan, las silencian. Y esto, lo podemos trasladar a tantos otros terrenos...

Con respecto a los votantes de la Academia, no sólo me parecen comerciantes sino también vetustos. Con los premios consuelo, no hacen más que disfrazar su temperamento intolerante bajo un maquillaje de libertad y permisividad. Ej. Secreto en la montaña.

La globalización ecónomica y cultural, sigue favorenciendo su monopolio cinematográfico. Faltará tiempo, ya lo creo, pero a la larga todo sistema termina tornándose obsoleto. ¿Será ese, el momento para dar lugar a ese "otro cine"?.

Liliana dijo...

A mí me encantaría que este fuera el momento para darle lugar a ese "otro cine". Pero soy pesimista.
Mientras tuve una sala para programar, puse mi grano de arena en ese sentido. Ahora habría que conseguir otra sala... Si alguien sabe, aquí hay una programadora dispuesta a dar la pelea.

LS

Daniel dijo...

Bueno, en Colombia por lo menos la exhibición de La marcha de los pingüinos (o La marcha del emperador) ya lleva tiempito. Pero por ejemplo Capote nada que llega!!!!

Liliana dijo...

Ya llegará, no se perderán ese negocio los gringos.
Mientras, yo espero "La marcha..." aquí en Baires.

Cristhian Carvajal dijo...

Hablar de estos premios me produce muchas sensaciones encontradas. Han habido muchos premiados que aplaudo y me levanto del asiento para hacerlo. Pero así mismo, han habido tantos descaches en los no premiados que me sorprende la ceguera de la academia (que no se merece la A mayúscula).

Por ejemplo que el gran Kubrick nunca haya ganado una estatuilla, es algo que no puedo superar. A esto se le suman innumerables películas y directores que no son tenidos en cuenta, pero que gracias a ellos es que yo me volví amante de este arte.

Para esta premiación, quedo inconforme con el no reconocimiento de películas nominadas como Buenas noche y buena suerte, Munich y Flores Rotas.

Liliana, me gusta mucho tu forma de escribir y el conocimiento con que haces tus reseñas.

Liliana dijo...

Muchas gracias por tus palabras, Cristhian.

Es cierto que Kubrick es un grande, pero como dices, no todos los grandes han sido premiados por los Oscar. Y no importa, porque igual los reconocemos.

Estoy esperando ansiosamente el estreno de "Flores rotas". Está anunciada desde hace meses, pero cada semana me quedo con las ganas.

Liliana