15 febrero 2007

Babel

Las palabras lo eligieron a Juan Mosquera para que las ordene en frases suaves y hermosas, en ideas profundas, en sentimientos a flor de piel.
Encontré el texto sobre Babel en su bitácora, “Abre el cielo y llueve love”, una maravilla en la blogosfera.
Gracias a la intermediación de un amigo común, Andrés Correa, y a la gran generosidad del autor, hoy tenemos su escrito en kinephilos.
Juan, es un honor y un placer tenerte entre nosotros y esperamos contarte no sólo como comentador, sino también como autor de textos en este rincón de amigos.

LS

BABeL, BABeL, BABeL...
...escuchando el coro de tristes canciones tristes
Juan Mosquera



Un cuerpo inocente resulta culpable de encontrar una bala perdida. Y cae a pedazos la Torre de Babel. Ella es más hermosa que un pecado sin culpa, vive en el Silencio y en el Japón. Y cae a pedazos la Torre de Babel. Él es norteamericano, turista accidental, y sabe que su matrimonio duerme en una cama en llamas. Y cae a pedazos la Torre de Babel. Ella es mexicana y lo dejó todo por el american dream mientras despierta afuera del paraíso. Y cae a pedazos la Torre de Babel. Ellos son niños marroquíes jugando a encontrar la infancia perdida y descubren que un arma en sus manos nunca es un juguete y siempre es un arma. Y cae a pedazos la Torre de Babel. Yo, tú, él y nosotros también. Dame dios un motivo para creer en el santo que abandonó su fe.

La pantalla del cine del fin del mundo proyecta la película de Alejandro González Iñarritu y confirmas que el ingenio humano siempre encuentra nuevos métodos para arruinar una vida, incluso cuando no se lo propone. La sala de cine es el único lugar de clima fresco, naturalmente artificial. Por estos días la tierra tiene fiebre y el calor que para unos es incendio, para otros se llama tormenta. El hielo del deshielo amenaza con inundar todo mapa que aprendiste en clase de geografía y ya está a punto de enseñar una nueva realidad. El alfabeto del destino te cambia una letra y te cambia lo vivido: un Invierno es un Infierno y ya somos el último pensamiento de un dinosaurio a punto de extinguirse.

Mientras tanto, los fotogramas de esta historia llamada Babel se te quedan adentro de las pupilas. Nada tan íntimo como esta crónica transnacional que deja constancia que no sólo los actos de los gobiernos nos afectan a todos, el efecto mariposa es un invisible dominó tocándote el hombro pero vos nunca girás a mirar atrás. Guillermo Arriaga con su guión logra conjugar el verbo fluir al momento de narrar esta biografía de un planeta que también es un abismo en el espejo en que no queremos reflejarnos nosotros mismos. Y la verdad no vi a los actores actuar: los sentí sentir… a todos, a los de nombres que ya te sabes y a los desconocidos que ya no olvidas.

Hay un punto donde Génesis y Apocalipsis se encuentran, esta es Babel. Hablo de una película pero no sólo sobre ella: recuerdo las grietas que son heridas y esas son las líneas en la mano de esto que llamas vida. De vez en cuando el cine no es sólo cine sino también filosofía. Y a partir de esto pongo en la báscula el peso de la palabra Consecuencia.

¿Recuerdas la historia de la Torre de Babel? Cuando aquel dios como castigo nos dio el premio de tantas lenguas distintas para que nadie se entendiera al hablar (aunque fueran iguales los labios) y así los humanos no alcanzaran el cielo con la insolencia de levantar una torre tan alta como el nombre del creador. Y allí nacen los idiomas según la tradición de la biblia judeocristiana. Y allí muere la unidad y empieza la división.

Existen algunas alegrías incomprensibles, lo sé, pero todos comprendemos el dolor. Las lágrimas son el verdadero idioma universal. En estos días el planeta no tiene otra canción para cantar. Y cae a pedazos la Torre de Babel.

8 comentarios:

Liliana dijo...

Naranja, marrón, terracota.
Rojo, blanco y negro.
Blanco, azul y negro.
Una mariposa que aletea, un disparo que encuentra el rumbo equivocado... el caos.
Tres atmósferas. Tres geografías.
La incomprensión, el malentendido, la confusión.
Un solo sujeto: la incomunicación.

Marcela Barbaro. dijo...

Coincido con que la incomunicación es el nexo de las historias. Que las actuaciones fueron sentidas y naturales. Que somos parte de un mismo universo donde un hilo nos atraviesa a todos en distintas lenguas, sin que por eso se corte. No hay casualidades sino causalidades. Por desgracia, estamos unidos sin vernos.
Lo que agregaría se relaciona con lo estrictamente cinematográfico y con mi desacuerdo en la reiterada forma de relato que utiliza Gonzalez Iñarritu al contarnos una historia. Amores perros fue el inicio de ese "debut" narrativo donde entrecruzaba diversas historias para conectarlas al final y comprobar su relación. En 21 gramos vuelve con el pluralismo de personajes bajo un mismo hecho. Babel se parece más a la primera, pero con la extensión innecesaria de algunos episodios, como la escena del boliche en japón. La otra contra es que esta reiteración hace que ciertos hechos se vuelvan predecibles Ej. la desnudez de la japonesa o la escena en la frontera entre méxico-EE.UU.cuando regresan del casamiento. Lo predecible también se relaciona con el fatalismo y la tragedia que son parte de González Iñarritu, por ende tampoco se esperaba otra cosa.
El texto de Mosquera me parece muy bueno desde lo literario y desde la profundidad de su mirada.
Pero para mí Babel se cae.
Saludos.

Øttinger dijo...

marcela barbaro totalmente de acuerdo contigo.

Creo que para contar historias sencillas no es necesario armar grandes artificios que justifiquen la historia. Y Babel peca en exceso de los trucos de guíon, que se presenta como la más pura realidad pero que sin embargo se cazan en lo previsible del desarrollo del argumento. El director se deja talento por el camino o simplemente ya no sorprende como al principio. El caso es que Babel se ha formulado en base a unos plantamientos de diagnóstico de la sociedad, con el dilema comunicación-incomunicación, cuando en realidad, a mi modo de entender, sus mayores críticas son las que lanza contra la política antiterrorista y sobre la inmigración de los EEUU. Críticas que no requieren de tanto envoltorio y que no justifican de la presencia dela historia de la niña japonesa, que si bien está centrada por entero en la incomunicación que padece (no la derivada de la sordera sino de sus sentimientos) está descolgada de la trama principal.

Por último, Babel se sostiene en las peculiarides en las que el director ubica la película. Peculiaridades que harían naufragar la película si se trasladase de espacio geográfico o temporal. Basta con tomar como ejemplo la elección de Marruecos como el punto de arranque de la película. Aliado principal de los EEUU en la zona y en el que el accidente no hubise generado la enorme crisis que la película aventura. Sin embargo, sí se traslada la película ligeramente al este, en Argelia, el incidente si hubiese desenvocado un verdadero conflicto, del mismo modo que la bondad que nos muestra en la gente humilde que no duda en atender a la herida en una aldea remota, quizá, no se hubiese desarrollado tal y como nos muestra la película de encontrar esa aldea en Argelia, terreno más que proclive a un antiamericanismmo imperante.

Cristhian Carvajal dijo...

No sé si por la ironía/analogía a la historia de la torre de Babel, pero esta película me dejó sin palabras. Hace poco intenté vomitar un reseña en mi blog, pero el resultado fue pobre y Lili lo sabe, pero no porque no tuviera motivos para decir que esta película es maravillosa, sino porque nunca conecté mis dedos con mis pensamientos...una total incomunicación.

Juan Cosaco dijo...

Sería interesante ver una alternativa a Babel, describiendo los problemas actuales del mundo... con personas e historias normales, sin recurrir a más trucos que la realidad o el salto en el tiempo. Sin caer en el panfleto o el documental, con la capacidad de perforar cualquier ojo, cualquier sensibilidad...
Yo no lo encuentro fácilmente.
Salud!

Raúl dijo...

Declaro abiertamente que el cine de Gonzalez Iñárritu no me gusta, salvo el recuerdo de algunos pasaje de "Amores perros", la cual, pobre, a la luz de las testarudas repeticiones formales de este muchacho, está empezando a sufrir en mi interior... Una lástima, no me gusta el cine que se deshace.

teceo dijo...

...

Me hacia falta verla para confirmar el hilo conductor que une todos los pedazos de la “colcha de retazos” que es el presente nuestra especie; tenia todos los elementos, pero me faltaba el sentido del ritmo que este director imprimió a su obra. Decís: “todos comprendemos el dolor” entonces ¿es el dolor el verdadero idioma universal?, ¡que triste verdad!, busco, pero no encuentro, contra-argumentos.

No es un asunto solo de los pobres, los desposeídos, los inmigrantes, los miserables, los que no saben o no pueden comunicarse… todo está conectado, aunque nos empeñemos en ignorarlo o negarlo; en este extraño mundo andamos ciegos tentando la cara de los demás con nuestros puñales; la inocencia o bondad de unos pueden ser el detonador de las tragedias de otros, aun el silencio es culpable.

De tantas escenas magistralmente interpretadas, destaco una ironía, que para otros nada ha de significar: Ella se niega a enfriar su Coca-Cola con un el hielo marroquí, porque ignora de donde viene el agua… pero terminó “recibiendo” un disparo, ignorando de donde venía la bala. Vana, sobremanera, es toda humana previsión…

Bajan dijo...

Pero...también todos nos reímos igual. Está planteado el problema de que eso que creemos comunicación no es más que otra especie de incomunicación...