07 diciembre 2006

Una única esperanza

Elena Castiñeira de Dios



Acabo de ver Hijos de hombres (Children of Men) y, como pienso con los dedos, espero que se me aclaren algunas cosas que me dan vueltas y vueltas en la cabeza.

Por de pronto no podría asegurar que es un thriller, quizás es una película dramática o de ciencia ficción o una especie de “todo junto”. Cuando trato de definir el género de las películas, me viene a la memoria un profesor de Psicopatología que decía: “Los pacientes se resisten a entrar en los cuadros nosológicos”, o sea, parecen neuróticos obsesivos pero tienen rasgos fóbicos, o son histéricos que llegan a veces a delirar como psicóticos. Igual me pasa con los géneros: las películas se resisten a definirse como de un género solamente y éste es uno de esos casos.

Primero y principal: la dirigió Alfonso Cuarón que es un mexicano del que sé poco. En mis comentarios nunca van a encontrar datos exactos ni informaciones objetivas. Eso lo tienen que buscar en otro lado. Ustedes seguro que saben algo de él. Lo único que recuerdo es que filmó alguna de Harry Potter.

A los argentinos nos toca directamente porque el comienzo de la película hace referencia al hombre más joven del mundo que acaba de morir ¿dónde? ¡En Buenos Aires! No sé si tomarlo bien, como que somos la tierra prometida de alguna manera o no contaminada, o tomarlo mal, como que acá son capaces de matar hasta al último ser humano que ha nacido en el planeta. En fin, alusiones personales aparte, desde el principio se entra en un mundo apocalíptico, gris, fangoso, cubierto de suciedad, en el que la vida no vale nada, sobre todo si se es refugiado, inmigrante ilegal o hambreado de cualquier origen.

El mundo se está acabando, está estéril, no nacen chicos, no hay futuro, la humanidad está llegando a su fin. La misma bella Londres aparece invadida por jaulas, jaulas para pobres que se señalan las bocas desdentadas tratando de darse a entender en medio del maltrato, del abuso que se hace de ellos y bajo un cielo acerado en el que nunca aparece un rayo de sol.

El protagonista es Clive Owen (me gustó más en El plan perfecto que en Descarrilados) y “ella” es Julianne Moore (¡qué linda que estaba en Las horas ¿no?). Me encanta ella, siempre me encanta, me la creo en cualquier papel que haga y tiene algo de muñeca con esa boca redonda y una mínima jorobita en la nariz. Quizás no esté en su mejor actuación pero es correcta. Me cuesta creérmela haciendo de dura pero igual me gusta. El pobre Owen, que aquí se llama Theo, tiene cara de hastiado, de cansado de la vida, de sobreviviente del dolor. La cosa es que “ella”, que ha sido su mujer en el pasado, le pide un favor: un salvoconducto para llevar a una compañera de luchas (Kee) hasta un barco que está en la costa. Él acepta, pero no por amor al arte ni por el pasado en común. Acepta por plata. Es que él es parte de ese mundo deshumanizado, indiferente, al borde del abismo en el que transcurre la acción.

Michael Caine aparece en una versión hippona del flower power, encantador, comiéndose a los protagonistas sin quererlo, a su pesar, desde su papelito intrascendente. ¿Se acuerdan de Gregory Peck en Gringo viejo que tiene un papelito chiquitito frente a un galán hermoso, alto, fuerte y sin embargo, viejo y todo, se lo deglute al buenmozote en bocaditos, como para ir haciendo boca antes del almuerzo? Me parece que pasa lo mismo, Michael Caine tiene un encanto y una humanidad que ninguno de los otros personajes de la película pueden hacer resonar en nuestras cabezas.

La película nos traga, imposible permanecer en el asiento porque, corremos en medio del caos, arrastrados por la cámara en mano que nos sumerge a toda velocidad en ese mundo sucio y deleznable, entre explosiones, tiroteos de distintos bandos, casas que se derrumban, vagones deshechos que albergan la escoria de la tierra, todos yendo sin saber a dónde, huyendo de la muerte inminente, cubriéndose, escondiéndose.

Kee es muy joven, es negra, inmigrante africana y es la portadora de la vida. Kee está embarazada y todos se la disputan. Theo tiene que salvar el mundo llevándola hasta la embarcación de “Proyecto Humano” que se propone rescatar la única posibilidad de vida.

En medio de tanto horror, entre asesinos y miserables, sobre trapos sucios, Kee trae al mundo a su hija mientras bombardean la casa en la que está escondida. La luz de la vida ilumina el lugar y ante la visión de ese bebé, de la esperanza del mundo en una pequeña vida, se detiene la guerra, se bajan las armas, se abre un nuevo camino. La vida se reverencia y es más fuerte que la muerte, como el nacimiento de Jesús en un portal miserable, entre menesterosos y pordioseros, acunado por animales famélicos, la potencia de la vida se impone al horror de la destrucción. La escena en la que avanzan con el bebé en brazos y todos les abren paso es cursi, muy cursi, parece perteneciente a otra película, es casi increíble que esté allí, pero es perfecta.

Si alguien no quiso entender que un mundo sin hijos es la consecuencia lógica de una sociedad que persigue a los más frágiles, si no quisieron ver que la única mujer capaz de dar vida era una inmigrante marginal, negra, desprotegida; si no pudieron comprender que en esa cachorrita humana se enciende la única débil esperanza de un futuro para todos, quizás tengan que ver la película otra vez.

12 comentarios:

Liliana dijo...

De Cuarón recuerdo una película que trataba el tema del sida de una manera muy divertida.
Esta última no la he visto, pero Cuarón me cae bien y parece haberse tomado las cosas en serio. Aunque sea un mexicano atraído por EEUU, me parece, por lo que contás, que está llamando la atención sobre algo muy sensible. Y que ponga el germen/esperanza de la vida en una persona marginada, que además sea africana, teniendo en cuenta que, según los medios amarillistas (que no dicen que los africanos fueron víctimas y no victimarios), de allí proviene la mayor epidemia de este tiempo, no hace más que merecer mi simpatía.

Andrés David dijo...

Esta es una película que estoy esperando desde que supe que Cuarón iba a hacer la adaptación del libro.

Es que es un tema que me encanta y que pertenece a una larga tradición distópica en la ciencia ficción. Por lo escrito, parece que el ambiente y el tema se manejan correctamente y eso, estoy seguro, se lo tenemos que agradecer a Cuarón

Las adaptaciones literarias que le he visto logran ir más allá del libro sin perder su esencia. Eso ocurrió con Harry Potter y el Prisionero de Azkaban (claro, también estaba Gary Oldman) y también con su Great Expectations.

La nota me encantó y el último párrafo me parece el cierre perfecto. Felicitaciones para Elena y me queda esperar que llegue pronto la película.

Lala dijo...

Como todos los comentarios de Elena, éste logra movilizarme aún sin haber ido a ver la película, cosa que haré sin duda alguna, y seguramente la escena del nacimiento de ese niño en medio del caos,de la mugre, del horror, como símbolo de esperanza, me va a conmover tanto como a ella.
Un abrazo.
Lala

Harry Reddish dijo...

Vi la película y he de decir que no era lo que yo me esperaba. Quizás sea un amante de la ciencia ficción y me espere algo más. Como conjunto no está tan mal, si bien ya no se hacen buenas adaptaciones del género. Creo que podrían haber hecho algo mejor. Esta es tan sólo mi humilde opinión. En cualquier caso me resultó cuanto menos, entretenida.

Salud!!!

Empiezo a entender dijo...

Amo a ese hombre, glups, es mi costado frivolo que no puedo evitar, es bello, bello, bello. No vi la pelicula, pero bueno, TENIA que escribirte ésto Liliana, DEBIA hacerlo ;-) Abrazo de tonta enamorada.

Anónimo dijo...

Acabo de enlazarte, para tenerte más cerca. Te sigo leyendo. Abrazos desde Madrid

Salud

Liliana dijo...

Gracias a todos por su visita y comentarios.
Harry y Geo, ya los enlazo yo.

Juan Cosaco dijo...

Es curioso, yo la tenía desde hace tiempo y la vi ayer. No estamos tan lejos de esa situación en la que se trata a los inmigrantes como a animales... se cayó el muro de Berlín y ahora se crean los de Palestina, Ceuta y Melilla o Mexico... está ocurriendo!
Salud!

Liliana dijo...

Los guetos siempre existieron, y siempre los impusieron los poderosos. Mi teoría es que pronto será la tierra el gran gueto, y los poderosos se irán a nuevas colonias. Por eso no se ocupan del tema ecológico, por eso siguen destruyendo...

Liliana dijo...

Finalmente vi la película. Logra transmitir el caos que se vive en ese mundo distópico que describe. No te ofrece ni un segundo de respiro, hasta que nace el bebé. Y sí, la escena es cursi, pero luego de haberte salpicado con polvo de explosiones, después de haber corrido junto a la cámara y tropezado por los escombros, luego de haberte dado el viaje con el hippie viejo (que sí, está genial), esa escena es EL respiro que te da, casi al final, casi cuando ya no aguantás más.

Sil. dijo...

Me encantó. Fui sin ganas y sin creérmela, y me encantó. El nacimiento me pareció sublime, emocionante y creo que tiene que ver fundamentalmente con que fue real. La gitana, increíble.... Michael Caine un loco lindísimo. Y Clive Owen... NO PUEDO SER OBJETIVA...ES TAAAAAAAAAAN LINDOOOO!!

teceo dijo...

Que buena reseña, gracias, yo opine algo, por si quieres leer:
http://teceo.blogspot.com/2007/01/cine-espejo.html