20 julio 2007

La vie en rose

Como peregrina de la Blogósfera, llegué un día a Cacho de pan, el blog de Dante Bertini, donde encontré posts que me eran familiares, por el tono, por la anécdota, por sus gustos... Dante escribe, dibuja, ilustra... Es un artista que se define en cada texto que escribe. Y qué bien lo hace. Leí esta crítica y se la pedí, para compartirla con ustedes. Quise invitarlo a visitarnos, justamente hoy, Día del Amigo, como homenaje a los amigos que he sumado este año gracias a kinephilos. A los amigos de siempre, mi abrazo de cada día.
Bienvenido, Dante.
LS


ANOTHER SONG
Dante Bertini


Dos noche seguidas, viernes y sábado, fui al mismo cine de mi barrio barcelonés –el Alexandra, único con coronita incorporada– a ver películas sobre cantantes famosos. Aunque pertenecientes a épocas y sociedades muy distintas, los dos tuvieron un más que notable éxito popular. También en ambos las drogas duras funcionaron como detonante de explosivas cargas interiores, ocasionando desvastadores destrozos en sus propias vidas y más de un efecto colateral en las de aquellos que los rodeaban.

Antes que nada, y casi como una disculpa, debo decir que me habían gustado especialmente todas las historias anteriores de Gus Van Sant, así que parecía interesante ver que había hecho el re-creador de Psicosis con los últimos días (Lasts days) en la vida de Kurt Cobain, el líder de Nirvana y marido de la, más que avasallante, atropelladora Courtney Love.

Me aburrí hasta la inquietud, la desesperación, el hartazgo y el sueño más profundo, todo ello por ese orden y en sólo una hora y media de espectación. Digo bien, "expectación", porque durante los noventa minutos de película –para ser justos habría que descontarle unos diez de cabezadas– me mantuve expectante, ansioso por ver en qué momento aparecía el genio de Van Sant dándome una buena excusa para tragarme el pesadísimo, indigerible resto. ¿Es válido retratar el vacío mostrando durante hora y media un agujero sin fondo? Supongo que sí, pero también es válido que los espectadores se duerman o se llenen hasta los mismísimos celuloides de mal humor y decidan que nunca más, y al cielo pongo por testigo, gastarán un montoncito de euros en este Dis-Gust Van Sant. Que un kilo de cerezas de primera calidad cuesta casi lo mismo y suele producir un inmenso caudal de endorfinas.

Al día siguiente, como nadie tuvo a bien invitarme a alguna popular "Revetlla de Sant Joan", esas donde los mozos del pueblo intercambian alegremente, entre estruendo de petardos y descorches de cava barato, pan, mujeres y gabanes –¡con el calor que solemos padecer aquí por estos días!–, repetí cine mayestático o de coronita, peli de cantante y compañía de amigos. Del grunge punk saltamos a la chanson francesa, de Kurt Cobain a Edith Piaf, del reviente tonto, aburrido, sin motivo aparente, a una historia tan melodramática que ningún autor en su sano juicio se atrevería a inventarla. La vie en rose (La Môme) es una película sentimental entretenidísima, de esas que ya no se hacen. ¿De culto? Debería serlo, aunque más no fuera por la actuación de Marion Cotillard, magnífica, reencarnada Piaf, y por la banda sonora con la voz y las canciones del auténtico "gorrión de París". Durante las dos horas y media de esta película hay de todo, mezclado y al por mayor, como en la vidriera de los cambalaches (tal vez, tratándose de un film tan parisino, debería haber puesto "de algún Marché aux Puces"). Glamour y prostitución, éxito e intoxicaciones, pasiones desenfrenadas y asesinatos misteriosos, se pasean por el film junto a los fantasmas de Marcel Cerdan, Jean Cocteau, Marlene Dietrich, Louis Leplèe, Ives Montand, Theo Sarapo o Eddie Costantine, sólo algunos de los muchos que se implicaron afectiva o amorosamente en la vida de esta mujer tan talentosa como difícil. A producciones de este tipo se las suele llamar con cierto desprecio "biopics". Como no sé qué crítica le habrán sacado el El País o Cahiers du Cinema, tal vez al elogiarla estoy tirando a la basura el poco prestigio que me queda(ba). Pero entiéndanme: la última noche de San Juan no se me ocurrió quemar de una vez y para siempre esta maldita manía de decir lo que pienso.

11 comentarios:

Liliana dijo...

Tengo que verlas a las dos. Me da un poquito de dolor por Gus Van Sant, ¡con todo lo que me gusta!
Un abrazo, Dante, en este momento especial.

Raquel dijo...

Confieso que personalemente no tengo interés alguno en la vida de Cobain, así que me decantaría por la segunda, sin duda.

cacho de pan dijo...

bienvenida a tí, enorme cacho de persona.

cacho de pan dijo...

Soy yo de nuevo, con una posdata:
en "Last days" hay una imagen casi final que de tanta molestia como me produjo preferí olvidarla. Una vez muerto el Kurt-y no creo estar develando que el asesino fue el mayordomo- el alma se desprende, desnudita, del cadáver yacente, y, con decisión y sin mirar atrás, trepa una escalera hacia...¿el más allá?
Decididamente no puedo aguantarlo.
Soy de los que creen que hay otros mundos pero están en éste.

Andrés David dijo...

Kurt Cobain me tiene un poco saturado pero Edith Piaf, Edith Piaf. Se merece tus palabras, pronunciadas porque no quemaste la manía. Y no la quemes, en la última noche de San Juan o en cualquier otro momento, porque no debes arrepentirte de nada. Nada de nada.

MAREÑA dijo...

De acuerdo con Edith Piaf, siempre me encantó MIlord y la busqué en video aquí está el link de "la Möme Piaf"
y Non je ne regrette rien.

http://www.youtube.com/watch?v=kFRuLFR91e4&mode=related&search=

MAREÑA dijo...

Liliana a propósito, gracias por la felicitación del día del amigo, la verdad no tenía conocimiento de esta celebración, hasta hace poco supe, de todas maneras muchas gracias por tenerme en tu lista

Raúl dijo...

No vi la de Van Sant aún y tiemblo, pues pienso de él lo que Liliana...

La vie en rose es, sencillamente, cun caramelo de dulce de leche que se derrite lentamente (es un elogio)...

Anónimo dijo...

Está bueno el comentario. Me hizo gracia, aunque no ví las pelis. Cuando las vea no me perderé la de Cobain ¡soy fan de su grupo!
Marcelo Charlie

Laura Kutznev dijo...

Un poco tarde entro a esta página.
Buena crónica.

Susana Vera González dijo...

Dante, acabo de verla de la Piaf gracias a tí. ¡Gracias porque es genial!