28 mayo 2006

La tragedia de lo social

Sebastián Russo llegó a kinephilos a través de Miradas de Cine. Es un especialista en sociología de la cultura y tiene a su cargo la sección El Túnel, dedicada a cine latinoamericano, en esa revista digital.
Si yo tuviera que elegir sólo una película de Buñuel, escogería
El ángel exterminador. Sebastián nos ofrece su lectura sobre esta obra maestra de don Luis. Bienvenido.
LS



EL ÁNGEL EXTERMINADOR
Sebastián Russo*


Si no fuera por un “detalle”, El ángel exterminador sería una (entre muchas otras) película de crítica social. Una película de revancha social, de revancha clasista. Un grupo de burgueses, encerrados en una mansión, en un salón, por días, sin criados, durmiendo todos juntos, sin comida, sin agua, comienzan a perder toda compostura, trasvasando las más elementales normas sociales, irradiando ante la adversidad lo peor de cada uno. Hasta ahí, el relato de una historia revanchista. Un revés de la trama del hipócrita burgués. Pero hay un detalle, la historia la cuenta Buñuel: nadie obliga al grupo de burgueses a dejar el salón, ninguna revolución proletaria los ha encarcelado, ningún elemento tangible (rejas, paredes) les impide dejar la mansión. Y el relato se complejiza. De película clasista, pasamos a un proto tratado de filosofía de noventa minutos. Elucubraciones sobre las relaciones insolubles entre el ser y su circunstancia, y el ser y la (su) otredad, afloran en varios niveles. Por un lado un contexto extremo que habilita lo instintivo, que revela lo primigenio, que banaliza lo cultural. Por otro, normas sociales que se evidencian arbitrarias, mutables, pero que fatalmente estructuran, que imposibilitan existencia por fuera de ellas. Y el otro, su mirada, el peso de su juzgamiento visual, verbal. En suma, la tragedia de lo social, de vivir con otros.

El “detalle”, el guiño buñueliano, esa abúlica indeterminación que los encarcela y degrada, esa “nada” que los contiene –en doble acepción: paraliza/protege–, esa exterminación complaciente, esa celestina promiscuidad, hace de El ángel exterminador, algo más que un film de revancha de clase. Buñuel conforma una fábula de registro ontológico, anticlerical/clasista, pero enfocada en un presunto regreso al principio de las cosas, donde objetos, animales y personas conforman un todo indiferenciado, comunitarista por necesidad. En donde el binarismo (si hay revancha, debe haber al menos dos) es inadmisible, en pos de una unicidad (el ser/lo social) en tensión perpetua entre sus elementos internos, y con la naturaleza. Rastreando en lo abyecto, indaga en lo originario. Navegando en la degradación (de las normas, de los seres) redescubre la vida detrás de las formas, detrás de la impostura. Ridiculizando lo social, sus códigos, a la vez que revelándolos imprescindibles, Buñuel expone de forma magnífica la necesidad vital de esa ficción, de ese absurdo llamado “lo real”.

* Sebastián Russo es sociólogo (especializado en Sociología de la cultura) y está a cargo de la sección El túnel, dedicada al cine latinomericano en Miradas de cine.

3 comentarios:

Pedro Maza dijo...

Vamos con una Heregía. ami buñuel no me dice gran cosa. Tiene cosas muy buenas, pero en general no me llega. De lo que he cisto me quedo con El oscuro objeto del deseo.

Liliana dijo...

Pedro, ¿será que no viste El ángel exterminador? Es una de esas joyitas, algo pequeño que se vuelve grandioso cuando la ves y la piensas.
Si, además, tienes esta maravillosa lectura de Sebastián, que hace un análisis diferente, complejo en la interpretación de la película, pero claro en su perspectiva, te dan ganas de verla. Y si ya la viste..., de volverla a ver.

Marc Jardí dijo...

Sebastián, comparto todo lo que mencionas acerca de la película. Y si tú, y otras personas coinciden con esta interpretación, es porque Buñuel no solo lo deja claro de manera argumental, sino también con su puesta en escena y su brillante montaje.