16 agosto 2006

Un plan perfecto

EL ÚLTIMO “JOINT” DE SPIKE LEE
Marcela Barbaro





Imaginemos un ping pong de preguntas al director Spike Lee como marco para introducirnos en su último film, Inside Man (Un plan perfecto, 2006):

MB: SL

Una ciudad a retratar: Nueva York
Un actor: Denzel Washington
Un problema a solucionar: el racismo
Un mal social: la corrupción
Una característica de su estilo: la tenacidad crítica
Un hecho para no olvidar: el atentando del 11 de septiembre de 2000
Un ejemplo de hombre: Martin Luther King
Un ejemplo de hombre opuesto al anterior: George W. Bush

Muchas Gracias.


En Inside Man todas esas respuestas pasarán a transformarse en algunos de los tópicos con que Spike Lee irá desarrollando las tramas de este thriller policial, oportunidad para rendirle homenaje a la recordada Dog Day Afternoon (Tarde de Perros, 1975), aggiornado a nuestros tiempos.

Un plan de robo estudiado puntillosamente, donde nada queda librado al azar. El líder de la banda (Clive Owen) es pragmático, inteligente, frío y calculador; su equipo de colaboradores, desconocido. Frente a ellos, un policía (Denzel Washington), no de los más destacados pero sí jugado, romántico, leal, de convicciones y principios. En el medio de ellos, una negociadora o lobbista (Jodie Foster) calculadora, intrépida y sexy. El lugar elegido: un banco de Wall Street. Qué mejor espacio para reunir a una multiplicidad de etnias y someterlas a una misma circunstancia dramática donde todos terminan siendo iguales entre ellos mismos, y ante los ojos de quienes desconfiarán de ellos. ¿Rehenes, cómplices o víctimas?

Bajo un ritmo vertiginoso, la agilidad de Lee hace que, a pesar de ser un film de tono comercial, no deje de ser bueno y atrapante. El film no se circunscribe solamente a la circunstancia del robo, sino que despliega un guión con subtramas que responden a los tópicos mencionados y al desarrollo de las críticas que el director nos fue acostumbrando. Entre ellas, le apunta a la respetabilidad hipócrita que esconde, casi siempre, el poder; a la inescrupolisidad con que se maneja el capitalismo; a los hechos de la historia que no se deben olvidar y a la realidad cotidiana con que debe lidiar la convivencia multirracial, moneda corriente en una ciudad tan cosmopolita y tan desigual.

El respeto, en todos los órdenes, es una de las cualidades más preciadas y a partir de la cual se honra a un hombre. Pero hay que ganarla y demostrarla. Spike Lee ha demostrado, a lo largo de su obra, ser un autor respetuoso de sus principios, de su lucha, de sus ideales. Puede mirarse a ese espejo al que hace referencia la voz en off de Clive Owen. Luego, lo enfrentará al público y a la sociedad toda.

Sin duda, un buen ejercicio.

9 comentarios:

mimismidad dijo...

Pues no era ésa la imagen que yo tenía de Spike Lee, me has dado una visión de él completamente distinta a la que yo me había formado.

Liliana dijo...

Spike Lee, un director que se las trae. Definitivamente, un auteur.
No sé si el hombre ejemplar para él sea Martin Luther King. Sí creo que Spike es un militante y en eso guarda una coherencia feroz en todas sus películas. Yo creo que más bien, admira a Malcolm X, el guerrero, el que plantea batalla, más que M.L.King, quien, de alguna manera, ofrece la otra mejilla.
Creo que Spike Lee es un racista, siempre lo he pensado, creo que discrimina a los blancos (una especie de "la violencia engendra más violencia", debida a la discrimación brutal que ha sufrido la raza negra por parte de la blanca: qué ridiculez denominarlas así, pero tampoco quiero escribir eufemismos que intenten "adornar" lo que quiero decir).
Todas sus películas hablan de lo mismo: la confrontación racial, cultural, social. Y no va con medias tintas. Esto me gusta de él. Es coherente, es militante, sabe expresar lo que piensa, sabe filmar...
Inside Man es bastante diferente a las otras, en su forma, pero es el mismo discurso, que está latente. Es cierto que esta película parece más comercial, las anteriores son más frescas, más espontáneas. De esta me gusta su ritmo sin prisas. Pero, sobre todo, me encanta que no sea el dinero lo más importante para un ladrón.

mimismidad dijo...

La idea que yo tenía sobre Lee era más o menos: CINE DE ACCIÓN, COMERCIAL, SIN MÁS.
Estaba equivocada, por lo que veo

Liliana dijo...

Quizá Marcela quiera responderte. Pero creo que vale la pena ver algunas películas de Spike Lee que son realmente obras en sí mismas, integrantes, además, de una obra sólida y coherente, como digo más arriba.
Serían lagunas imposibles: Haz lo correcto, Crooklyn (mi favorita, la mejor de Lee, la menos promocionada), Mo'better blues, Malcolm X, La hora 25, en fin... casi todas (la única que no me gusta es Jungle Fever).
No te pierdas Crooklyn. Te va a gustar.

Marcela Barbaro dijo...

Mimismidad,
a veces nos formamos distintas imágenes de un mismo autor o nos anticipamos a ver sus obras con preconceptos que tenemos incorporados. También nuestra visión y/o punto de vista puede cambiar con los años y darnos cuenta que aquello que nos pareció indiferente tiene su lado bueno y podemos llegar a valorarlo, como un volver a mirar.
Las películas que te nombró Liliana son un buen inicio como para invitarte a verlo de nuevo.
Gracias por tus comentarios.
Saludos.

mimismidad dijo...

Trataré de conseguirlas. Sí, el paso del tiempo te hace replantearte ciertas cosas. El gusto varía, se va afianzando el gusto por unas cosas y diluyéndose el que sentíamos por otras.

Marc Jardí dijo...

He de reconocer que Spike Lee no está entre mis directores preferidos... es más, me gusta bastante poco.

Aún así, película tras película, puedo ver a un director mucho más maduro de lo que era antes: un racista.

Muy bueno el escrito.

Marcela Barbaro dijo...

Marc,
Gracias.
Con respecto a lo que decís sobre su racismo, yo creo que fue alejándose de esos resentimientos y de esa rebeldía manifiesta en sus primeros años como cineasta. Su cambio creo que proviene no sólo de una mayor madurez y cautela, sino también por querer alejarse de ese cine monotemático que termina aburriendo o diciendo siempre lo mismo.

Saludos.

Joaquín Llorca dijo...

Borges decía que sólo existían tres temas. La lucha por el poder, la relación entre dos personas y la relación entre tres personas. De esta manera aparte de ser monotemático lo máximo a que se puede aspirar es a ser tritemático.