30 abril 2006

Una crónica mil veces vista

¿Qué tendrá Crónica de un niño solo, la ópera prima de Leonardo Favio, que aunque lleve cerca de diez veces de verla, me atrapa, me subyuga, me seduce, me embruja?

Dedicada a su mentor, Leopoldo Torre Nilsson –para quien Favio representó como actor el eterno papel de joven rebelde de una generación de clase media que sólo se atrevía a mirarse a sí misma–, Crónica de un niño solo incursiona en la infancia marginal, la que se desarrolla entre la villa miseria y el reformatorio, la que convive con el burdel y con la patota.

En lo formal, Favio tiene una audacia a toda prueba, y le queda bien... quizá sea eso lo que me subyuga, su desenfado para filmar picados sobre los chicos o contrapicados sobre la autoridad, o para narrar en tiempo real una fuga que consume casi quince minutos del film, o para detenerse en un plano que no dice nada si no es apoyado por la banda sonora.

El juego de luces y sombras de una composición que se debate entre el encierro (el reformatorio, la cárcel) y la plena libertad (el río, la calle) es un contrapunto en el que las sombras proyectadas en los ambientes cerrados engrandecen las figuras humanas (la del preceptor, la del niño que, castigado, corre sin parar alrededor del salón de "entretenimientos", donde pasan horas vacías los chicos sobre baldosas que hacen las veces de un tablero de ajedrez); o sombras de rejas duplicadas, proyectadas sobre los muros, como para encerrar más aún a la pequeña fauna que se encuentra entre esas cuatro paredes; o la plena luz, casi obscena, de una ventana abierta estampada sobre una pared del reformatorio, como para subrayar más el encierro.

En cambio, cuando el protagonista escapa y disfruta del aire libre, del baño en el río, la naturaleza es representada bucólicamente (el río manso acaricia las hierbas a su paso, los pájaros pían alegremente, los animalitos silvestres viven su libertad con desparpajo, la brisa mece la copa de los árboles...) como escenario de la escena más violenta del film. Ese contrapunto, antes (en el encierro) dado a través de las luces y sombras, y aquí (en la libertad), por medio del contraste de las situaciones tan opuestas, permite connotaciones que me subyugan.

Crónica de un niño solo (1964) no es sólo la primera película de Favio, es también la primera de una trilogía, que se completa con Este es el romance del Aniceto y la Francisca, de cómo quedó trunco, comenzó la tristeza y unas pocas cosas más... (1966) y El dependiente (1969). Luego Favio se convirtió en cantante, pero no dejó el cine. Su obra posterior también es destacable, pero para mí, nunca volvió a alcanzar el nivel de expresión de su primera trilogía, esas tres películas que contaban historias sencillas, provincianas, en blanco y negro. Ese cine que realizaba, más a partir de la intuición que de la experiencia... Ese es el Favio que yo rescato, que aplaudo y que por más que insista, no termina de cansarme, ni de aburrirme, ni de fastidiarme. Es el Favio más íntimo, más conmovedor, más auténtico.

Liliana Sáez

13 comentarios:

Pao* dijo...

Lo loco de la película es como se muestran ciertas cosas...por ejemplo en la escena que describes donde el niño corre castigado. El resto de los niños "juegan", o sea chocan la pelota contra la pared, juegan a las metras, pero con desgano...simulan ser niños porque sus verdaderos juegos tienen que ver con las cosas de adultos, no? Pelear, ver revistas donde aparecen mujeres, fumar...Y para finalizar, la mirada del niño marginado a càmara...puff...¿un llamado de socorro al espectador?¿por él y por todos los niños sin futuro?...Bueno...qué sé yo, conmueve...y da para más pero lo dejo acà....Saludos : )

Joaquín Llorca dijo...

Como un no argentino siempre me causó desconcierto saber que aquel hombre que cantaba aquellas cancioncillas, tenía esa faceta de director de cine en temas nada frívolos.
La vida te da sorpresas...

Pedro Maza dijo...

Demonios, yo que pensaba que sabía algo de cine, pero veo que a tu lado solo soy un aprendiz. Creo que tu blog será como una escuela para mi.

Marcela Barbaro dijo...

Favio es uno de mis preferidos dentro de nuestro cine.
Cuando pienso en esta película no puedo dejar de asociarla a Los olvidados de Buñuel. Ambas son crudas, intensas y sumamente poéticas.
Coincido con la trilogía que mencionás pero le agregaría Gatica, el mono que también me pareció brillante.
Ojalá que pronto nos sorprendfa con otro filmn. Se lo extraña.
Saludos.

Liliana dijo...

Paola: Disfruté compartir esta película con vos, que ibas descubriéndola por primera vez. Yo la veía con mis ojos de haberla visto muchas veces, pero traté de que se me revelara como a vos. Y sí, hay un grito callado en esa película, es el mismo grito que quizá Favio dio alguna vez, cuando vivió en un reformatorio; o el que dan los chicos hoy, cuando revisan la basura en busca de comida; o cuando tienen que trabajar, porque los adultos ya no se hacen cargo de ellos. Como verás, esto no es de ahora... tiene algunos años, quizá tantos como yo ;)

Joaquín: Favio fue primero actor, luego director, y por último, cantante. Por suerte, ese reblandecimiento romanticón tardío no empaña para nada su obra.

Marcela: Yo veo influencias del neorrealismo, sobre todo, de "El limpiabotas", también de la nouvelle vague de "Los cuatrocientos golpes", y por supuesto de "Los olvidados", de Buñuel mexicanizado.
Es el mejor Favio. El color lo bajó a la tierra (no están mal ni "Gatica" ni "Juan Moreira", pero para mí no llegan ni ahí a la trilogía inicial).

Joaquín Llorca dijo...

Para el público general extranjero Leonardo Favio es cantante; sólo pocos que teníamos relación con medios audiovisuales sabíamos de su cine, que por supuesto no ha tenido tanta difusión como su música. Supongo que en parte esa faceta musical le ayudaría de alguna manera a conseguir lo que quería con la realización aunque por tu comentario parecería ser que todas sus facetas estuvieron cronológicamente diferenciadas.

Liliana dijo...

Quizá haya sido demasiado elemental para definir sus etapas. Desde "Crónica..." no ha dejado de hacer cine, sólo que ha pasado por unas etapas más profundas, más intelectuales, y otras más viscerales, donde plasma sus obsesiones.
Comenzó a cantar cuando se separó de su primera mujer y se enamoró de la actual. Con sus canciones resolvía lo que quizá no haya podido decir personalmente. Esa etapa de enamoramiento lo empujó a hacer algunas películas tan superficiales como las típicas comedias rosas musicales.
Por suerte, luego volvió al carril e hizo "Juan Moreira", "Nazareno Cruz y el lobo", "Soñar-soñar" y "Gatica".
Ultimamente conocimos un documental de seis horas, realizado con material de archivo, que cuenta la historia del peronismo.
Pero aquel Favio, el de la primera etapa, era más puro y original (en el mejor sentido de esta palabra: el de origen).
Habrá que escribir algo sobre todo esto.

Daniel dijo...

No puedo creer que el Leonardo Favio cantante (que sí conozco) fuera -o es, no lo se- director de cine (cosa que no conocía) y además de una pelicula donde salgan unos niños simulando a ser niños, cosa que me es muy familiar. Extrañamente familiar y quisiera confirmar esa extrañeza viendo "Crónica de un niño solo"

Chau :)

Liliana dijo...

Daniel: sigue siendo director de cine... hace un par de años terminó una obra de seis horas que se llama: "Perón, sinfonía de un sentimiento", compuesta con material de archivo que ha enlazado con una serie de dibujos que tienen que ver con el tema. Su amor por el peronismo lo llevó a componer esa "sinfonía" que, si vamos a ver, aporta una limitada cantidad de imágenes desconocidas y algunas lagunas casi que imperdonables.
Sin embargo, para mí, Favio, el director, es el de esa primera trilogía, insisto.

Ana dijo...

Hola, acabo de ver la película y la verdad es que me pareció muy conmovedora. es la primera película de Favio que veo, pero por lo que leo aquí, tengo muchas ganas de conocer más acerca de su obra.
Tal vez te parezca un poco ingenua mi pregunta, pero es que no me quedó del todo claro qué le hicieron al amigo de Polín, esos chicos en la escena del rio. Seguramente tú que la has visto tantas veces, me podrás sacar de la duda. Gracias y felicitaciones por la página, muy interesante.
Ana

Liliana dijo...

Bienvenida, Ana, y gracias por tu comentario.
Lo mejor de esta película de Favio es que deja a tu imaginación qué ha sido lo terrible que le ha pasado al amigo del protagonista, por lo cual se sentirá culpable y hasta cobarde.
Eso que le pasa es lo que pueda ocurrírsete a vos. Debe ser algo terrible como una violación, pero también puede ser una paliza... No está explícito en la película, más sí sugerido... Tus miedos, tus fantasmas, te ayudarán a imaginar qué es lo que le sucede.

Raúl dijo...

Favio, siendo un intuitivo, como lo fue también otro cantante/director, Hugo del Carril, es uno de los más grandes cineastas de nuestro país. A mí me pasa al contrario que a algunos por los comentarios que leo: siempre es director de cine en primera instancia; para mí, lo de cantante es el agregado. Aquí habría que acotar que en determinado momento fue proscripto por su filiación peronista y debió exilarse en México. Allí comenzó a ganarse la vida como cantautor, aunque siempre quiso volver a filmar (cosa, que, por suerte, efectivamente hizo).
Coincido con Liliana en que en su trilogía de origen está lo mejor de su cine. Pero el resto de su obra, igualmente, no es para nada despreciable.
Hace años que trabaja en el guión de "Aniceto", una remake musical del Romance del Aniceto y la Francisca.

Raúl Bellomusto

nico dijo...

Hola Lili, acabo de ver la pelí. por primera vez.
Lamento ser medio contrera con respecto a los comentarios que leí acá, pero necesito sacarme mis dudas acerca del clásico.
En principio uno de los elementos que más me disgustaron de la película fueron sus recurrentes contradicciones:
el personaje protagonista Polín, en su acción y diálogo creo que siempre se lo muestra aislado de sus expresiones faciales. En algunos primeros planos de Polín, se lo veía atento, observando como con expectativas intensas con respecto a lo que ve. Pero luego en su accionar se lo ve totalmente conciente de lo que subyace, como si estuviera fingiendo sus expresiones que indican valores de sorpresa y creo yo, no logrando transmitir una gran carga dramático (de hecho lo que más me molestó es que no haya tenido una estrucutra dramática, al menos no logré encontrar puntos de giro o cambios cualti/cuantitativos en la historia)
Cuando en uno de los comentarios leí q uno de los últimos planos, donde se pone en evidencia su mirada cómplice (como dice arriba, como pidiendo socorro), yo creo que es medio tonto pensarlo así, ya que el personaje de Polín siempre fue conciente del castigo de su accionar y pienso que para él, en ningún momento fue una novedad el hecho de su encuentro con el policia (contrario a lo que suspuestamente expresa este plano)
Eso sí, tengo que remarcar tomas excelentes y la escencia cruda del relato.
Aunque debo concluir que la Construcción de los personajes me parecío muy poco creíble, y que esta dualidad que marcas entre los polos de Encierro y Libertad, creo que para la película se coniben como en segundo plano (no creo que transmitio los valores correctamente)
Y otra cosa más que me llamo la atención es q la madre de Polín ni se altera cuando lo ve al hijo que se escapa del reformatorio.

Saludos