28 abril 2006

Cuando la literatura y el cine se dan la mano

EN BUSCA DEL PAÍS DEL NUNCA JAMÁS
Marcela Barbaro



Un escritor llamado James Barrie le regaló a la infancia una hermosa historia. De esas historias elegidas a la hora de dormir para que los niños deseen que, al cerrar sus ojos, el sueño la vuelva realidad. Ha nacido un niño llamado Peter Pan quien habita el país del Nunca Jamás, un lugar donde se puede ser dueño del aire para volar como mágicas plumas o ser los temidos piratas timoneando la altanería de un barco sobre el mar embravecido; es un refugio donde dejan escapar sus miedos hacia la garganta de un hambriento cocodrilo, o donde pueden encontrar el reparo para sus tristezas tan solo con el soplo de una campanita, y donde se hamacarán sus risas entre los brazos maternales de los árboles.

En el país del Nunca Jamás solo pueden entrar los niños. Su valija solo deberá contener imaginación, inocencia e ilusión. Vivirán algo maravilloso. Esa experiencia los preparará para el momento en que dejen de ser pequeños. No se darán cuenta que algo cambió, que la mirada hacia su alrededor es diferente. Algo se pierde aunque también se gana, ¿o no? Será la hora de aprender a convivir en un mundo incierto habitado, también, por el dolor y la incierta finitud.

Un cineasta llamado Marc Forster junto a Johnny Deep, Kate Winslet, Julie Christie y Dustin Hoffman le regalaron a la adultez esa hermosa historia. De esas historias elegidas para ver en cualquier horario y que recrean lo que un hombre dejó como legado, dentro de la literatura, gracias a su preocupación por los seres más delicados y preciosos que existen, nuestros niños.

A mi hijo Manuel que está creciendo…

6 comentarios:

Liliana dijo...

Lamentablemente, cuando la vi fue en una copia de muy mala calidad y yo no estaba especialmente sensible para recibirla.
Tampoco pude dejar de hacer los paralelismos entre el personaje de Johnny Depp y Michael Jackson y su "Neverland" con un mundo de sueños (y todo lo que ese "mundo" ha implicado).
Se nota que te conmovió muchísimo. Quizá tenga que buscar una copia mejor, olvidarme de Jackson y buscar en mi interior a la niña que todavía, de vez en cuando aparece.

Marc Jardí dijo...

Tu escrito encierra un envidiable poder de síntesis y un enorme sentimiento.

Felicidades.

Pedro Maza dijo...

Realmente es una película fantástica, aunque me hiciera llorar a moco tendido. Hace poco escuché en la tele que el hospital infantil al que James Barry legó los derechos del libro estaba pensando en encargar a algún escritor una segunda parte del libro, no sé si para conmemorar el aniversaio de su publicación. Parece ser que la elegida era J. K. Rowling, podría ser interesante.

Liliana dijo...

Definitivamente debo volver a verla. ¿La segunda parte? Habrá que esperarla y rogar que esté a la altura, aunque Rowling parece saber de eso.

Daniel dijo...

Me encantó la carga emotíva de esta reseña, magistralmente cerrada con esa dedicatoria tan bonita.

Muy bonito.

Anónimo dijo...

Siempre me resistí a Peter Pan, me parecía una historia aburrida a pesar de la "acción" de este personaje....
Vi el film y logró por primera vez llegar a mis emociones...
La reseña de la sra. Bárbaro logra expresar en palabras los sentimientos experimentados de aquel que accede a ver el film, no solamente con sus ojos sino con su ser. Lo ùnico en que disiento es su reflexión de lo que se pierde y lo que se gana. El perder la imaginación, ilusión e inocencia, como nos exige el crecimiento en la sociedad en que vivimos, da, a mi entender, un valor totalmente negativo, es decir todo pérdida, cero ganancia, el ser cambia, se opaca, deja la credulidad, se adapta a la frialdad del hierro que nos impone la vida.
El actor que interpreta al escritor (Johnny Deep) logra mostrarnos su interior porque pudo retener a su niño y VER con ojos de niño, algo totalmente valorable y maravilloso, el permitirnos cultivar y no perder nuestro mundo interior.
Gracias Marcela por la habilidad de manifestar en forma escrita lo que tu Ser puede ver y no solamente tus ojos.
Gloria.