26 abril 2006

La cerilla más famosa de la historia del cine


John era su nombre, Western, su apellido. El hombre que disparó a Liberty Valance es para mí una síntesis de la vida de John Ford y John Wayne. Y por consiguiente, el resumen de la vida del Western.

John Ford era consciente que la historia del cine estadounidense cambiaba paralelamente a la de su país. El Western ya no era el de antes, los “indios” no eran los malos ni los vaqueros tan buenos.

La figura del vaquero fronterizo estaba desapareciendo. El héroe cuya única compañía eran su caballo y su revólver estaba transfigurándose. Los pueblos de nadie se estaban convirtiendo en grandes ciudades. Todo eso y más retrata Ford en este film, una obra sublime, incomparable. Maestra.

Un abogado, interpretado por James Stewart ha llegado a un pueblo en ferrocarril, el humo tiñe el cielo de negro a manera de presagio. Esta idea fue copiada de Hitchcock en Shadow of a doubt , cuando el primo misterioso (Joseph Cotten) llega a un pequeño pueblo en supuesta “visita familiar”.

Quisiera ir más allá y meterme en terreno peligroso, por eso digo que James Stewart no solo interpreta el papel de abogado, ¡sino el del mismísimo John Ford!, intentaré explicar esto en lo que queda de escrito.

La visita de James Stewart (ahora convertido en senador) se debe a la muerte de Donophan, interpretado por John Wayne. Un ligero movimiento de cámara acompaña las palabras melancólicas de la mujer de Stewart, que contempla anonadada cómo el pueblo (el Western) se ha transformado, ahora existen, según bien dice ella, iglesias, escuelas, tiendas...

La muerte de Donophan nos debería bastar como síntesis de lo que quiere expresar Ford. Al morir Wayne muere un icono del Western. No muere un personaje de una película, sino “El personaje”, “El actor”. Con Wayne se entierra definitivamente al cowboy, al homeless, al hombre duro. Ford entierra su invención, y con ella al Western.

Pero Ford piensa enterrarle a lo grande: botas, espuelas y revólver. ¡Cuánta épica en una sola línea de diálogo!

Stewart narra a unos periodistas la historia de su relación con Donophan...

Llegó al pueblo en una vieja diligencia, curiosa similitud con la de John Ford, que irrumpió en el género con otra obra maestra La diligencia, y que ahora, con El hombre que disparó a Liberty Valance, desea narrarnos cómo ha sido su aventura. Ford nos cuenta cómo inventó el género y cómo ahora, viéndole cansado y cambiado, decide enterrarle de la manera más heroica y a la misma vez melancólica.

Ford impregna su película con secuencias de cine en estado puro, donde los elementos de atrezzo, los movimientos de cámara y las frases memorables hacen imposible concebir cualquier otra posibilidad de emplazamiento de cámara.

— Tú no perteneces a este pueblo, Valance.

—¡Yo soy de dónde cuelgo mi sombrero!

¿Cómo una sola línea de diálogo puede resumir un género? ¿Cómo puede encerrar tanta pasión?
¿Cómo puede una persona resumir una carrera cinematográfica en una línea?

Ford es enorme, sería imposible clasificarle.

Un caballo irrumpe en una convención, se monta encima de un escenario y hace una pequeña demostración con un lazo. Ford es consciente que el Western se ha acabado. Los vaqueros disparando al aire montados en sus corceles son ahora puro artificio, mera puesta en escena. El cine es otro y el crepúsculo del género ha llegado. No hay vuelta atrás, no le demos más giros de tuerca. Ford abandona de manera sabia: cuando sabe que ha llegado el momento.

Y esa cerilla que encendió un personaje de ficción, pero tan real a la misma vez, es apagada ahora por otro hombre: un director que sabe que su aliento no es solo el de él, sino el de un hombre que le ha acompañado en una gran aventura. Y ahora ese hombre ha muerto, se llamaba Western.

Marc Jardí

16 comentarios:

Liliana dijo...

Ambos escribieron la historia de la colonización del oeste norteamericano. Ambos se conjugaron y establecieron una iconografía que es la que define al western. Y ambos vieron y mostraron cómo los personajes y situaciones iban madurando, cambiando, transformándose... hasta que con la muerte de Ford primero, y con la de Wayne luego, se moría el género. Por suerte el cine se conserva y podemos ver las obras que surgieron como producto de esa sociedad tan genial.
Pues sí, cálido homenaje a John (su nombre) y Western (su apellido).

kuroi yume dijo...

El Western nunca ha sido objeto de mi devoción, de pequeño nunca me interesó el prototipo de cowboy y mucha culpa la tuvo Wayne. Con los años y a través de lecturas de otros medios me reconcilié con el género y con el actor, aunque sigo diciendo que el western que más me gusta es "Star Wars"
jejeje
;-)

canichu dijo...

la verdad es que es una de las mejores películas del oeste que se hayan podido realizar.

Liliana dijo...

Cometí un error al subir este texto (se me quedó la mitad de él fuera). Ya está completo (pido mil disculpas a Marc y a los lectores).
Yume, yo tampoco soy adicta al western, pero algunos me fascinan (incluso "Star Wars".
Canichu, bienvenido y esperamos verte por aquí con frecuencia.

Joaquín Llorca dijo...

Hace unos 6 años volví a ver The Searchers en la filmoteca y fue una reconciliación con el gran cine de Hollywood. Estaba algo cargado por la persona de John Wayne wasp machista racista y de derechas pero esa pantalla gigantesca y esos azules technicolor me transportaron a la niñez y recuperé la ilusión de estar dentro de un teatro viendo una de vaqueros. De la historia no recuerdo mucho, el rapto de una niña por los indios, el conflicto moral del reencuentro y algo más, pero lo que sentí aún lo tengo fresco.

Liliana dijo...

Es que a John Wayne hay que verlo en las pelis de Ford y ya... no dejarlo hablar por sí mismo, porque ideológicamente, es para que se muera nuevamente.

Eriwen dijo...

Mi enhorabuena más sincera, gracias, gracias por hacerme ver la realidad desde otra eprspectiva, gracias por hacerme ver una película que he visto muchas veces como si fuera la primera vez. Gracias

Liliana dijo...

Bienvenida, Eriwen. Agradecemos tu comentario y esperamos tu visita cuando quieras aparecerte por aquí.

mimismidad dijo...

Totalmente de acuerdo con Canichu. Recuerdo que, cuando la vi, hace muchos años ya, en la tele, me gustó tanto que me dediqué a leer toda la programación para no dejar pasar la ocasión de grabarla cuando volvieran a ponerla.

Martín G. Ramis dijo...

después de haber leído tu blog te recomiendo otro: Martín Garrido entre el centeno.
felicitaciones por tu blog.

Martín G. Ramis dijo...

me gusta el cine.

Liliana dijo...

Ha llegado un mensaje amenazador y he decidido no publicarlo. Lo siento, cuando se digne a hablar de cine y de los valores de las películas de Ford/Wayne y no de la ideología que pretende "encerrar a la gente en celdas de 2x2" sólo por ser de izquierdas, se lo publicaré.

Anónimo dijo...

Ok, ok, no pretendia ser amenazador, lo siento. Lo de las celdas era una forma de hablar, queria ser un poco cachondo. Como uno mas arriba que dice que John Wayen deberia morir otra vez por sus ideas politicas, no creo que se refiera a que mata o desee que mueran las personas de derechas. Algo asi. En todo caso perdona, no hace falta q publiques este mensaje tampoco. Retiro categoricamente lo de las celdas. Eso si, esta pelicula seria de visionado obligado en las escuelas.

Es que la epica de john wayne saca lo mas violento que hay en mi. Acababa de ver anoche "El hombre que mato a liberty vallance" y me emocione sobremanera.

Que forma tan magistral de dar una leccion moral con una pelicula, que patidifusos quedaron los izquierdosos, diletantes y subversivos de america.

Es una forma de decir "Ok, muy bien, la democracia, muy bien, las leyes, muy bien, los derechos civiles, ok, perdimos la guerra y era lo mejor para america. Pero no olvideis que este pais se cimenta tambien gracias a gente como Tom Doniphon, sobre sus acciones y su modo de vida, gente que hizo el trabajo sucio para que las cosas sean como son ahora. No olvideis que fue ÉL quien disparo a Liberty Vallance"

Que puedo decir, es inmejorable. Es casi mejor que esa secuencia de "El poder de la voluntad" de Leni Riefenstahl donde a vista de aguila imperial el fuhrer surge de entre las nubes, surcando los cielos antes de aterrizar sobre Nuremberg para traer luz al congreso del partido nazi.

Liliana dijo...

Ahí está, Anónimo. He publicado tu comentario. Sólo me gustaría que lo firmaras, como hacemos quienes comentamos en este blog.
La película puede ser maravillosa desde el punto de vista cinematográfico. No comparto la ideología de John Wayne, ni lo que representa en el cine norteamericano. Y ya que hablas de América, si te refieres a Latinoamérica, pues debo ser una de esas patidifusas.
Tampoco creo que Hitler haya sido un héroe, a pesar de que Leni Riefenstahl hizo una maravillosa película que lo dejó como un glorioso salvador. La historia cuenta otra cosa.

Antonio dijo...

Claro claro, a eso me refiero con la grandeza de "el triunfo de la voluntad", si uno se lo para a analizar, hitler era en realidad un hombre apocado y carecia practicamente de virtudes como lider. Y su politica era mezquina y populista. Pero despues de ver ese documental a uno le entran ganas de ir a quemar la sinagoga...

En fin, que lo importante no son mis ideas politicas (de profundo arraigo democratico por otra parte), quien soy yo ademas, nadie, sino lo bien que transiferen estas peliculas determinadas eticas al espectador. Y con mis comentarios queria ponerlo de manifiesto de forma empirica. Disculpen los malentendidos.

Liliana dijo...

No puedes con tu genio, Antonio. Si eres demócrata, deja las sinagogas en paz. Si con alguien soy intolerante, es con los intolerantes ;-)