14 marzo 2008

Un viaje hacia el reencuentro

Marcela Barbaro



Volver al lugar donde crecimos, donde fuimos niños, como si nuestra infancia estuviese allí de pie, esperándonos para jugar. Como si al llegar pudiésemos renacer bajo la lisura de aquella piel. Ir hacia su encuentro y volver la mirada hacia el pasado, hacia los objetos y los seres que dejamos allí como una extensión del cuerpo involuntaria y afectiva. Unir las piezas de nuestra historia, de aquella separación que, en definitiva, nunca es para siempre. Esa es la propuesta que nos ofrece El Orfanato, primer largometraje del barcelonés Juan Antonio Bayona y producido por el talentoso Guillermo del Toro.

Laura (Belén Rueda) junto a su esposo Carlos (Fernando Cayo) y su hijo Simón (Roger Príncep) compran el antiguo orfanato donde ella pasó su niñez junto a otros niños, sus amigos, su familia hasta que fue entregada en adopción y el resto de los chicos quedaron allí. Ahora su intención es abrir la residencia como un espacio para niños discapacitados.

Ni bien se mudan, Simón comienza a relacionarse con amigos imaginarios, al principio no le dan importancia, pero la preocupación comienza cuando éstos se vuelven una constante que se relaciona a extraños sucesos en torno a la casa. La visita inesperada de una mujer, ruidos inexplicables, objetos fuera de lugar, todo parece querer trastocar aquel universo armónico que logró armar Laura con su propia familia, con su propia vida. Hasta que algo trágico sucede y todo dará un giro inesperado.

El suspenso se mezcla con el drama, y la convivencia entre ambos géneros provoca un clima tenso y emotivo al mismo tiempo. Bayona logra manejar muy bien esa fusión al crear una puesta en escena intimista, a través de la cual desarrolla el conflicto dramático por el que atraviesan los personajes, principalmente Laura; lo interesante de ese personaje es el redescubrimiento que logra hacer en ese viaje a su pasado, a su interior, y cómo aprenderá a ver lo que nunca pudo, a salir de esa oscuridad opresiva que la abruma.

El relato avanza con ritmo y se vuelve sobre sí mismo hacia el final, donde invierte las coordenadas para darle paso a la fantasía, al juego con lo onírico y lo real, donde el miedo y los deseos se unifican.

Buenas interpretaciones de Belén Rueda y del niño Roger Príncep. Una breve aparición de Geraldine Chaplin, que interpreta a una “médium” que se aleja de la habitual excentricidad y se acerca más a un ser comprensivo y cálido.

El orfanato ahonda sobre el tema de la separación y del abandono como una cicatriz que permanece siempre en el recuerdo, una señal que se mira y que el amor puede llegar a disimular de la mejor manera.

9 comentarios:

Liliana dijo...

Marcela, la he visto y tengo cosas para decir, pero como hemos publicado tu crítica junto al estreno de la peli en la Argentina, no voy a adelantar nada que impida verla sin prejuicios.

jazz dijo...

jack clayton con "suspense", mejor.

canichu dijo...

la veré en DVD en breve, rehusé a verla en cine, debo ser de los pocos en españa que lo hizo.

Jazznoize dijo...

Hoy es un día importante en España: se edita en dvd "o
Ocho y medio"

Jazznoize dijo...

yo tampoco he visto el orfanato

Raúl dijo...

La ví este fin de semana. A medida que aparezcan más comentarios podremos explayar el análisis, pero digo que a pesar de ser, sin dudas, un buen producto, me pareció un tanto sobre explicada en su desarrollo.
También reconozco tener ciertas limitaciones de acercamiento a este género, que agrandan mi subjetividad.

Liliana dijo...

A ver... ¿por dónde empezar? Fui con expectativas a verla. Esperé que me sorprendiera. Me encontré con un film bien realizado (casi de cuadernito), con el respaldo de la prensa (que aún no sé qué le vio de especial) y una campaña publicitaria impresionante, que me despertó desconfianza, pero para hablar hay que ver... ¿no?

El tema: podría simplificarlo a la falacia del "instinto materno" que tanto daño nos ha hecho a las mujeres desde que recuerdo. Creo que no hay una propuesta nueva, creo que hay personajes que no cumplen ninguna función (el de Geraldine Chaplin, por ejemplo, salvo por una sola frase de su largo speech).

Me decepcionó, me pareció que simplificó las posibilidades de ese viaje a la infancia que mencionás y que desperdició la oportunidad de contar algo distinto, algo nuevo, sin que los espíritus busquen "asustarnos" (que no lo logran) como en "El sexto sentido", en "Los otros", y en tantas otras.

Respeto tu lectura, porque me da la esperanza de que sea yo la que fue mal predispuesta, y de que tanto alarde sirva para apoyar una peli que ha gustado. Sólo que no la veré de nuevo para comprobarlo, pues me pareció muy, muy aburrida.

teceo dijo...

la verdad fui a verla con reservas, porque tengo reservas por el género, pero encontré algo distinto, especialmente una cosa que nunca había encontrado: la mezcla del Terror con la Ternura, en una justa medida; además me parece que se cuidaron muy bien los detalles y no abusa de los trucos propios del terror: la música extridente y repentina, los efecto especiales extravagantes.
En realidad si se hace una comparación con el Laberinto del Fauno se puede encontrar la similitud de confundir o fundir la realidad y la ficción, así que determinar lo imaginado y lo real le queda al espectador de tarea, desde luego si tiene el ojo para conmoverse con emociones muy bien representadas en escena o de alguna manera se conectó con esa estética extraña pero sugestiva del director.

juanmosquera dijo...

...hombre, y yo sin más argumento que decir que me gusto tanto...