18 mayo 2008

Premio para Mario Handler

Liliana Sáez




Caracas, finales de los 90. Un hombre alto, muy delgado, canoso y con gafas de marco oscuro hizo su entrada en la oficina de programación de la Cinemateca, donde junto a mi equipo revisábamos con entusiasmo la edición recién salida de imprenta de la revista que habíamos estado preparando durante el último mes.

El hombre se presentó. Y allí comenzó una amistad, de esas que te marcan de por vida. Porque ese hombre alto y delgado era Mario Handler. Lo conocía porque era un cineasta militante... un militante que hace cine (no sé cuál de las dos definiciones le viene mejor). Mario Handler… Carlos, Me gustan los estudiantes, Líber Arce, liberarse… Su filmografía es extensa, pero eran esos los títulos que resonaban en mi mente y yo me encontraba allí, hablando con el dueño de esas imágenes, con una institución del cine uruguayo.

Con los años, me brindó su amistad y compartió conocimientos. Nos acompañábamos en nuestras charlas con la nostalgia que sentíamos por el Sur, pero también destacábamos el calor humano que encontramos en el trópico.

Mario volvió a Montevideo el mismo año en que yo volví a Buenos Aires. Al poco tiempo pude ir al estreno de Aparte, documental que significó su reinserción en el país. Aparte ha dado muchas líneas a la prensa, pero yo sé que él ha dejado en ese film salud y dinero.

Hoy me entero que Decile a Mario que no vuelva ha recibido el Premio del Público en Documenta-Madrid 2008 y próximamente será exhibida en Buenos Aires (del 26 al 30 de mayo en el Centro Cultural Recoleta, formando parte de lo mejor de la Mostra de Lleida 2008).

Dos años estuvo filmando Handler este documental, una evocación de la última dictadura para intentar una reconciliación que, a pesar del paso de los años, se ha vuelto difícil de lograr.

Estoy feliz por Mario, porque sé que se merece el premio, que seguro no será el único, pero más que nada me alegro porque entiendo que ese film es un paso más en esa intensa búsqueda de nuestro lugar en el mundo que tenemos quienes nos hemos visto obligados, por una u otra razón, a dejar el país: ese deambular… y ese regresar a un sitio que hemos idealizado y que aunque conocido se nos presenta como extraño… ese encuentro con los lugares y las personas que nos constatan que hay un hueco de cinco, diez, quince, veinte años de ausencia...

Habrá que esperar el estreno para hablar de la película. Mientras tanto, vaya un abrazo y un agradecimiento porque Mario Handler es un ejemplo a seguir.

5 comentarios:

PALA dijo...

Estaré con los ojos abiertos para comprar la primera entrada apenas se anuncie la llegada del documental.
Seguís tendiendo puentes, amortiguando mi ignorancia, presentándome creadores hasta hoy desconocidos para mí.
¡Mil gracias por eso!

Lena dijo...

Felicidades a él por el premio a la labor realizada y a los dos por haber tenido la ocasión de conoceros y enriqueceros con vuestras experiencias.

Un abrazo desde la distancia que un día fue muy corta.

Anónimo dijo...

Felicitaciones por este espacio.
Muy bien logrado.
Soy reciente en este modus operandi de contactar a personas con ideales similares al mio,o en total desacuerdo.
les dejo el espacio que cree,dense una vuelta.
Estamos organizando encuentros para discutir,charlar,intercambiar ideas,etc.

http://poruncambio.obolog.com

cacho de pan dijo...

Creo que ya sabes que fuí jurado en el festival de Lleida, donde se pasó este documental. Lo recomiendo: es espléndido, brutal, muy sincero. Fue uno de los tres que barajamos para el primer premio que se llevó finalmente "M", corto del argentino Nicolás Prividiera. Todos estuvimos de acuerdo en que esta última añadía a los valores de "Decile a Mario" al menos uno más: su apuesta por una forma expresiva menos tradicional.
Como finalmente los documentales son parte de ese cine que pretendemos un arte, entendimos que la forma era tanto o más importante que el contenido, sobre todo siendo ambas muy ricas en esto último.

Jazznoize dijo...

Ha muerto Sidney Pollack.