08 diciembre 2014

La vida de alguien, Ezequiel Acuña, Argentina, 2014

Liliana Sáez



Una película sobre la banda uruguaya La Foca. La historia intenta contar el nacimiento del grupo, con las licencias que permite la ficción. Si bien la narración se plantea a través de flashbacks y con la ayuda de los 23 tracks de la banda uruguaya, necesita de dos escenas donde el cantante es entrevistado, para explicar lo que no nos dan las imágenes. Es la historia de un grupo de amigos de la infancia que arman una banda. Luego de una discusión, uno de ellos desaparece, dejando al grupo musical en una especie de freezer, donde han permanecido por varios años. De pronto despiertan para resucitar la banda y reencontrarse entre ellos y con su música. Pero siempre hay una chica que echa las cosas a perder y una incógnita que se devela de manera apurada hacia el final del film, en una situación por demás forzada, lo que le quita la contundencia al relato tan trabajosamente delineado desde las imágenes y el montaje.

07 diciembre 2014

El Perro Molina, José Celestino Campusano, Argentina, 2014

Liliana Sáez



Con la misma impronta que caracteriza su filmografía, ofrece un ejemplar de cine bizarro, con actores no profesionales y una historia que se ambienta en los barrios marginales del suburbano bonaerense. Campusano ubica a sus personajes al borde de la cornisa, donde la salvación y la perdición están a la espera de su caída: policías corruptos, psicópatas sin ninguna moral, prostitutas, “cafishos” sentimentales… Y el Perro Molina, un asesino a sueldo que posee códigos y se desplaza por el basural, la chacra, el prostíbulo y la comisaría. Campusano ha denominado a su productora Cinebruto, y no puede ser más gráfico para definir las historias que recrea su cine. La realización peca de naif, pero no puede decirse que no sea auténtica. Sus personajes y los hechos narrados suelen surgir de la realidad. Dice Campusano, en relación al trabajo de preproducción: “Para nosotros es fundamental capitalizar los modos verdaderos del habla y del lenguaje corporal de las personas. (…) Muchas veces, el guion contamina. Preferimos partir de un número muy pequeño de escenas basadas en hechos reales, que al ser rodadas, inspiran a las siguientes”. Jamás habla de sí mismo, sino de un conjunto de personas, el equipo que realiza el film: “Evitamos la comodidad del guion, la composición en soledad”.

05 diciembre 2014

Jauja, Lisandro Alonso, Argentina, 2014.

Liliana Sáez


Con un formato propio del cine mudo, cuenta la historia de un capitán danés en busca de su hija perdida en la llanura argentina. Transcurre en plena Campaña del Desierto, título que se le dio al avance de la “civilización” hacia el oeste del territorio, pero que en realidad consistió en un exterminio de indígenas. Nuestra mirada se pierde en el recuadro de vivos colores, con profundidad de campo total, donde los personajes son presentados para, luego, dejarnos recorrer el desierto a solas con el danés en su búsqueda, un transcurso en el que el tiempo diegético y el tiempo real coinciden casi al límite de lo tolerable. La ubicación del personaje en la extrañeza del ambiente, la confrontación con los naturales de un país que no es el suyo, la brutalidad expuesta ante sus ojos como peligrosa… no son más que obstáculos que se oponen en la llanura para seguir a la hija perdida. La última parte, menos realista, más onírica, nos interna en las entrañas de una roca, donde cada uno devanará sus propias ideas… hasta el desenlace, que Alonso ubica en la época actual.

04 diciembre 2014

29° Festival Internacional de Cine de Mar del Plata

Liliana Sáez



Hace 60 años…
… Entre el 8 y el 14 de marzo de 1954, se inauguró el Primer Festival Internacional Cinematográfico de Mar del Plata, único festival latinoamericano “Categoría A”. Al evento concurrieron cineastas de 18 países con sus películas. En esa oportunidad, nos visitaron Mary Pickford, Errol Flynn, Jeanne Moreau, Norman McLaren, Trevor Howard, Alberto Sordi, Fernando Fernán Gómez, Joan Fontaine… Y aunque no fue un Festival competitivo, se entregaron galardones a la producción local. Luego vinieron tiempos oscuros para la Argentina, y el Festival reabrió sus puertas en 1959 con largas pausas (la más extensa duró entre 1971 y 1995) hasta este 2014, en que se celebra la 29° edición en su 60° aniversario.
En los últimos años, el Festival ha recobrado el vigor con el que fue creado y ofrece una competencia a la altura de los grandes eventos cinematográficos mundiales, permitiendo la exhibición de cine que difícilmente llegará a las pantallas comerciales y el correspondiente intercambio cultural que todo evento de este tipo suscita. El cine argentino ha cobrado gran impulso, debido al apoyo oficial a la industria cinematográfica, a través de subsidios, concursos y promoción de salas a lo largo y ancho del país, así como al robustecimiento de la formación cinematográfica en el ámbito educativo.


03 diciembre 2014

Mini balance 2014

Liliana Sáez


Una discusión ya superada instaba a colocarse de un lado u otro cuando se discutía si Araya, de la venezolana Margot Benacerraf, era documental o ficción. La directora renegaba del título de “documental” que se le asignaba a su obra. Si bien retrataba a los habitantes de un pueblo real que vivía del trabajo sudoroso en las salinas, ella había establecido algunos movimientos de los “actores”, que no eran otros que gente del pueblo, y les había indicado algunas poses en virtud del plano que esperaba filmar.
En el mismo sentido aparece una de las últimas películas que vi, Mi nombre es Sal, que muestra el minucioso, duro trabajo de una familia en una salina de Irán. Un mar de arena con dos barcas abandonadas, el pozo profundo de donde desentierran sus herramientas año tras año y la obtención de la sal como racimos de hielo en unas manos resquebrajadas por el sol del verano son imágenes que no logran abandonarme. No es la mejor película que vi este año, pero lo que relata ha dejado impreso en mí una profunda admiración por la dignidad con que esa gente realiza un trabajo en un paisaje que, aunque agreste, ofrece unas imágenes de insuperable poesía. Es el sujeto del film el que me conmueve, pero Farida Pacha ha sabido retratarlo con gran sensibilidad.
Y esto me retrotrae a otros ámbitos, donde también la naturaleza indomable se impone al hombre que intenta doblegarla, a pesar de su insignificancia.


24 noviembre 2014

My Name is Salt. Farida Pacha. Suiza, India, 2013

Liliana Sáez


Este documental de Farida Pacha remite al venezolano Araya, de Margot Benacerraf. Como ella, el documentalista indio instala la cámara en el desierto para retratar el trabajo que realiza una pequeña comunidad, cuyo producto disfruta una gran población mundial, sin conocer los entresijos de su laboriosa obtención.
La cámara, instalada en una parcela de los 5000 kilómetros cuadrados de Rann de Kutch, porción que le corresponde a la familia de Sanabhai, registra la vida de este hombre, que con su padre, su esposa, una hija adolescente y un hijo pequeño se instalan, como lo hacen miles de familias cada año durante ocho meses, en ese desierto donde reposan dramáticamente dos barcas en espera para hacerse a la mar.
Las imágenes nos muestran la llegada de la familia al lugar con sus escasas pertenencias: dos catres, alguna silla y algunas bolsas con utensilios y ropaje. El sol cae inclemente sobre la tierra resquebrajada. Veremos el trabajoso proceso de instalación, primero, y luego el del, literalmente, arduo trabajo que han llegado a realizar. La cámara explora cada esfuerzo, desde la instalación de la energía eléctrica hasta la obtención del agua en un lugar tan desolado. Todo, con una precariedad que cobra protagonismo en el film. Con las manos horadan la tierra para instalar, a varios metros de profundidad, el motor que oiremos “latir” incansablemente durante todo el tiempo; con los pies apisonan, paso a paso, la tierra de cada uno de los piletones del kilómetro cuadrado que les toca explotar; con el ingenio crean soluciones casi imposibles para nuestra cultura hiper-tecnificada.
Los hechos que se van sucediendo están registrados con gran austeridad, pero con imágenes que por momentos alcanzan cotas poéticas, como los primeros planos de las manos resecas, los rostros curtidos por el sol o los pies que se desplazan por la arena mojada, como si se tratara de una danza tribal. El ritmo marcado por el motor instalado y esos pasos, que a un mismo compás van desplazándose palmo a palmo por uno de los piletones, le otorgan al film una cadencia musical.
La descripción de la vida de estas gentes, con sus infatigables horas de trabajo y sus escasos pero necesarios momentos de ocio, es retratada a través de una cámara observadora que no comenta, que se detiene en la descripción del laborioso trabajo, pero también acompaña en los momentos de ocio y de descanso. El padre anciano que amorosamente masajea las manos del hijo, la joven que se acicala para festejar su día de recreación, los momentos dedicados a la meditación, el niño desvelado cuyo rostro ilumina una luna brillante… y siempre, el incansable ritmo de la máquina que va controlando los segundos de cada día.

14 noviembre 2014

Vojta Lavicka: Nahoru a dolu / Vojta Lavicka: Ups and Downs . Helena Třeštíková. República Checa, 2013

Liliana Sáez


Durante dieciséis años, Helena Třeštíková registró imágenes de la vida cotidiana de Vojta Lavicka, un músico romaní, que además es periodista y activista social. Su momento de gloria lo vivió mientras formó parte de la banda Gipsy.cz, aunque su interés tiene más que ver con la situación de los gitanos en la República Checa, donde son discriminados. Su vida ha transcurrido con altibajos, a través de dos matrimonios y la lucha contra el vicio del juego.
La banda sonora se apoya en la narración del propio Lavicka, que sostiene que cada vez que se le ofrece una buena oportunidad algo lo echa a perder. Pasarán varios minutos para enterarnos que no sólo la sociedad lo margina, sino que su debilidad lo hace caer una y otra vez en un vicio que no logra superar.

11 noviembre 2014

Cendres / Ashes. Idrissa Guiro, Mélanie Pavy. Francia, Senegal, 2014.

Liliana Sáez


Akiko nacida en Francia, de madre japonesa y padre francés, vuelve al Japón de sus ancestros, donde se reencuentra con su familia con motivo de la muerte de su madre, Kyoko.
La aventura de Kyoko como actriz secundaria de la Nouvelle Vague ha quedado registrada en fotografías, restos de celuloide y unos cuadernos que encuentra su hija cuando debe ir a vaciar el apartamento que su madre tiene en París. La lectura la llevará a reparar los lazos rotos desde su adolescencia y le permitirá, junto al calor familiar y a los ritos ancestrales de Japón, reencontrarse con su madre.
Idrissa Guiro y Mélanie Pavy irrumpen con su cámara en el doloroso proceso que lleva a cabo Akiko para desprenderse de las cosas materiales de su madre y para sanar las heridas de su desarraigo. Filmada en blanco- negro y a color, acompañamos a Akiko, como representante de una generación que se abisma al espanto de otra, la que sufrió la explosión de Hiroshima. En un encuentro con las mujeres de la familia, Akiko rescata a su madre joven, una rebelde que se enamoró de un productor francés y lo siguió a la Ciudad Luz para encontrarse inmortalizada por primerísimos primeros planos en blanco y negro o planos americanos a color. Estamos ante dos generaciones y dos culturas, atravesadas por el Japón devastado de la Segunda Guerra Mundial y la Francia rebelde de mayo de 1968.

10 noviembre 2014

Nebel / Fog. Nicole Vögele. Suiza, Alemania, 2014

Liliana Sáez



Imágenes y sonidos buscan en el documental de Nicole Vögele que el espectador componga una especie de puzle, donde los objetos, animales y personas juegan a las escondidas tras la densa niebla que cubre el paisaje. El tren, tan cinematográfico, irrumpe frente a nosotros sin que casi lo veamos. Las vías están trazadas en un camino borroso que las deja perderse en un horizonte desdibujado.
Estamos ante una propuesta onírica que despliega sus imágenes indefinidas y los ruidos del ambiente. Las figuras aparecen y desaparecen en un entorno nevado, donde el viento suena fuertemente. Nuestras retinas sufren el paso del negro al blanco brillante, que se queda en la pantalla por largos minutos sin ofrecer más que sonidos, cuya fuente deberemos adivinar.

06 octubre 2014

The Inmigrant, James Gray, EUA, 2014

Liliana Sáez



El cine de James Gray posee una serie de constantes, que suelen ubicar a los personajes en un mundo marginal,  al que llegan empujados por la necesidad y donde suelen sufrir la típica hostilidad que se le brinda al forastero. En ese entorno, suelen darse historias melodramáticas, donde el amor parece empujar a sus víctimas a la desesperación. Ante el dilema de elegir entre el camino del bien y del mal, sus personajes suelen estar modelados con rasgos humanos, donde la elección moral siempre está presente, aunque no para exponerlos a un juicio por parte del espectador. Así, en Cuestión de sangre (Little Odessa, 1994), un asesino retorna a su ciudad natal, un pueblo de inmigrantes rusos, donde deberá enfrentarse a una serie de recuerdos agobiantes.  La otra cara del crimen (The Yards, 2000) cuenta la historia de un ladrón que sale de la cárcel y regresa a buscar un trabajo digno, sin darse cuenta de que irá cayendo cada vez más profundamente en la senda de la que quería escapar. En La noche es nuestra (We Own The Night, 2007), un encargado de un club nocturno se debate entre las presiones de la mafia rusa y la policía para subsistir. En cambio, en Two Lovers, un hombre debe elegir entre el amor sereno de su novia y la pasión tortuosa que le ofrece otra mujer.
En El sueño de Ellis, Ewa (Marion Cottillard), una joven polaca cristiana, llega a los Estados Unidos y en migraciones ve cómo su hermana tuberculosa es apartada de la fila, mientras que a ella se le impide el desembarco por su comportamiento inmoral durante el viaje. La suerte le pone en el camino a Bruno (Joaquin Phoenix), un rufián que maneja a un grupo de prostitutas, quien la ayudará a instalarse en esa tierra prometida. La historia se complica un poco más cuando aparecen los celos de las demás mujeres frente al comportamiento inocente de Ewa y al amor que va naciendo en Bruno por esta mujer. No faltará el tercero en discordia, un actor de teatro que le promete a Ewa irse juntos, poniéndola en el difícil dilema de elegir entre su felicidad o la recuperación de su hermana.