01 agosto 2009

Tren de sombras, José Luis Guerin

Liliana Sáez


Volver a la prehistoria del cine y resignificarla.
Redescubrir que no hay más que imágenes fijas, que en su proyección continuada dan la sensación de movimiento.
Revelar un misterio ya develado.
Encontrar en la mesa de montaje el juego de componer una historia a partir de imágenes sueltas.
Compartir con el espectador ese descubrimiento.
Volverlo cómplice sin que él lo sepa.

En tres fases bien definidas, pero compenetradas entre sí, se nos ofrecen múltiples significados para un posible desenlace.

Una historia narrada,
espiada,
descubierta,
desenmascarada.

Esa fascinación por el rostro femenino,
por las siluetas recortadas contra un fondo,
por las sombras y luces sobre los objetos.
En la casa vacía, la presencia ausente.

Aunque haya influencias vanguardistas, la conjunción no puede ser sino original, en el sentido más literal del término.

No alcanzan las palabras, hace falta la mirada.

Gracias, Marc.





















2 comentarios:

Dante B. dijo...

no la ví, supongo que debería...
un abrazo

Liliana dijo...

Te va a encantar...