18 enero 2009

El balance anual

Liliana Sáez

Pasó la aplanadora de los últimos días de diciembre y recién ahora puedo realizar el balance que toca cada fin de año. Si para algo sirve eso de celebrar la nochevieja una despedida y el primero de enero un recibimiento, es para poder poner sobre la mesa los resultados de todo el año.

2008 venía bien, en lo personal y en lo profesional. Kinephilos, con su ritmo unas veces más regular que otras, siguió actualizándose. Aula Crítica ofreció cursos que se llevaron a cabo exitosamente e inauguró el Máster en Crítica Cinematográfica que ya cumplió el primer tramo de cursada, con resultados que llenaron plenamente nuestras expectativas.

Haber sumado al proyecto a Isabel, a Paula y a Marcela ha sido para Sergio y para mí contar con un capital de profesionalismo que abre un camino que promete ser venturoso, por estar haciendo lo que nos gusta y poder compartirlo con otros que aman el cine tanto como nosotros. Agradezco la confianza que pusieron en nosotros Arantxa, Manu, José Luis, Javier y Sandra, porque nos están permitiendo crecer junto a ellos por aquello de que "enseñando también se aprende". Y a Paola le agradecemos la paciencia con que ha trabajado cada uno de los textos que subimos al campus para que sean legibles y estén normalizados.

Para completar el año académico, brindamos dos cursos (uno en la Escuela de verano y otro en la de otoño) de la Asociación Espiral, Educación y Tecnología, donde dictamos "El cineclub en la escuela" a 19 y 32 alumnos, respectivamente. Gracias Bea Marín por la oportunidad y por el apoyo que nos diste para que fuera un éxito.

Seguro que me olvidaré de citar varios de los tesoros que se incorporaron a la videoteca, pero quiero mencionar el cine de dos autores que respeto, cuyas películas constatan mi elección profesional, pues disfruto y sufro con ellas como si las viera por primera vez:

El pack John Cassavetes y sus A woman under influence (1974) y The killing of a chinese bookie (1976) y Opening Night (1977), más un documental sobre el autor. Gracias, Isabel.







El pack Alejandro Jodorowsky y La corbata (1957), Fando y Lis (1968), El topo (1970), La montaña sagrada (1973), La constelación (1980) y Santa Sangre (1989). Gracias, Hugo.

También ocupan un gran tramo de los estantes las nueve pelis de cine colombiano (que no es distribuido en Latinoamérica, cosa que sucede con todo el cine de la región, que sólo puede verse en festivales, y si ganan algún premio): La historia del baúl rosado (Libia Gómez, 2003), Soñar no cuesta nada (Rodrigo Triana, 2006), Los niños invisibles (Lisandro Duque, 2001), Soplo de vida (Luis Ospina, 1999), La vendedora de rosas (Víctor Gaviria, 1998), Confesión a Laura (Jaime Osorio, 1991), Bolívar soy yo (Jorge Alí Triana, 2000), Un tigre de papel (Luis Ospina, 2007) y El Bogotazo (documental para la televisión que contextualiza un tema que recorre muchos de los argumentos de las películas citadas). Gracias, Daniel y Nubia.

Y finalmente, celebro la edición en dvd de esa joyita que es Crónica de un niño solo (1965), la opera prima de Leonardo Favio.

La biblioteca destinada a Andrés Caicedo también se vio enriquecida por lo último que se ha publicado sobre este multifacético personaje caleño (gracias Luis, Daniel, Piedad, Pala y Elvira). Y los textos de cine enriquecieron y actualizaron la biblioteca que comparto con Aula Crítica (gracias Virginia, Sergio, Isabel, Paola). Merece un post aparte hablar de ellos.

Sobre el cine visto en 2008, si nos limitamos a las entradas del blog, debo reconocer que peca de una pobreza franciscana. En un foro de Aula Crítica hice el siguiente balance y los porqué pueden leerse en los enlaces:

Para mí, la gran alegría de 2008 ha sido:
Aniceto, de Leonardo Favio (Argentina).

Me sorprendieron:
Luz silenciosa (Carlos Reygadas, México) y Ploy (Pen-ek Ratanang, Tailandia)

Me encantó porque me embaucó inteligentemente:
Un tigre de papel (Luis Ospina, Colombia)

Me conmovió porque toca fibras muy sensibles:
Decile a Mario que no vuelva (Mario Handler, Uruguay)

Me decepcionaron:
Antes que el diablo sepa que has muerto (Sidney Lumet, EEUU)
En la ciudad de Sylvia (José Luis Guerín,España: podría haber sido un corto perfecto), aunque me subyugó su instalación "Nosotros, los otros" en el CCCB de Barcelona
Shara (Naomí Kawase, Japón), por la expectativa que sembraron los textos de las revistas especializadas. Hoy me pregunto si a un director argentino le hubieran respetado el uso de esos recorridos con cámara en mano por interminables recovecos y la indefinición de algunos personajes.
Elegy (Isabel Coixet, España) me pareció una historia más, contada de manera correcta, pero sin la profundidad que he visto en otro film de esta directora.
¿Estaré insensible?

Bien, todo esto es para decir que hoy comienza el año para mí, y dejo atrás, como si fuera una nebulosa pesadillesca, las casi tres semanas que le robo a este año, en la esperanza de que sea tan bueno como el que pasó, que siga contando con la gente que quiero y respeto no sólo como amigos, sino como colegas.

Vaya también un saludo bloggero a todos los amigos que hice a través de este medio, a muchos de los cuales conocí en 2008 y ya forman parte de esta comunidad querida y querible que viene creciendo, al menos en mi caso, desde hace tres años.


3 comentarios:

cacho de pan dijo...

UN ABRAZO Y GRACIAS A USTED, QUERIDA, AUNQUE NO COMPARTO SU CRÍTICA A LA PARA MÍ MAGNÍFICA PELÍCULA DE SIDNEY LUMET.

Lena dijo...

Cuando uno escucha/lee el balance que hacen otros de un año, puede darse cuenta de algunas cosas. Una de ellas es si quien hace el balance es capaz de aprovechar y valorar los momentos y las experiencias. Se a ciencia cierta que tú disfrutas, aprovechas, te embaucas, te vuelcas y valoras enormemente cada una de las pequeñas o grandes cosas que vives. Felicidades por ese 2008 que das ahora por finalizado y mucha energía para poder vivir el 2009.

Un fuertísimo abrazo y gracias por haberte dado a conocer tal cual eres.

PALA dijo...

... gracais a vos, que sos quien nos da luces.